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Montoro impone disciplina a las autonomías del PP para subir cuatro pesetas el litro de gasolina

Las seis comunidades socialistas rechazan la medida y no aplicarán el tramo autonómico de la tasa

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, convocó ayer a los consejeros de Hacienda de la comunidades gobernadas por el PP para reclamar disciplina en la aprobación, mañana, del nuevo impuesto sobre ventas minoristas de la gasolina para financiar parte de los gastos sanitarios autonómicos. Hacienda confimó ayer que no habrá modificaciones en las características del impuesto sobre la propuesta que hizo el pasado viernes. La Administración central cobrará a partir del 1 de enero cuatro pesetas por cada litro de carburante vendido -tramo estatal- y permitirá a las autonomías cobrar entre 0 y 1,6 pesetas por litro. Las seis autonomías del PSOE votarán hoy en contra del nuevo impuesto y no aplicarán el tramo que les corresponde en sus territorios.

Montoro convocó ayer por la tarde a las comunidades autónomas gobernadas por el PP para asegurarse su apoyo en la sesión del Consejo de Política Fiscal y Financiera que se celebrará hoy. Cuatro de las ocho autonomías populares -Castilla y León, Cantabria, La Rioja y Murcia- pidieron la semana pasada a Montoro un aplazamiento para estudiar la propuesta porque la decisión de Hacienda se había adoptado ese mismo día sin debate previo.

Dicha propuesta la había formulado un grupo de trabajo -integrado por las comunidades de Madrid, Valencia, gobernadas por el PP y la Generalitat de Cataluña, de CiU- por la mañana y a la oferta de un aumento de 4 pesetas por litro, en el tramo estatal, más 1,6 de máximo para el tramo autonómico, las comunidades habían añadido la posibilidad de que en tres años, el tramo autonómico puediera subir hasta cuatro pesetas por litro.

Hacienda aceptó este sistema y hoy volverá a defenderlo sin modificaciones. Montoro tiene asegurada de antemano la aprobación de su iniciativa porque le basta el voto de una sola comunidad autónoma para tener mayoría en el Consejo de Política Fiscal y Financiera ya que es un órgano paritario -entre el Ejecutivo y las comunidades autónomas- en el que la mitad de los votos corresponde al Gobierno. Sin embargo, en aras de ampliar el apoyo a su propuesta, Montoro accedió a la petición de aplazamiento de diez comunidades autónomas -las seis del PSOE y cuatro del PP-.

Aclarar dudas

El objetivo de los contactos de Hacienda con las comunidades autónomas del PP era aclarar sus 'dudas' acerca de la propuesta. La Rioja no puso trabas al nuevo impuesto 'siempre que no suponga más gravamen para los consumidores'. Distintos portavoces de las comunidades autónomas del PP manifestaron que el Gobierno 'tenía prácticamente asegurado' su apoyo.

Sin embargo, las seis comunidades autónomas gobernadas por el PSOE se pronunciaron en contra. Los dirigentes socialistas anunciaron su decisión de rechazar la creación de un nuevo impuesto sobre las ventas de gasolina y anunciaron también que no utilizarán el tramo autonómico que les corresponde, por lo que en sus comunidades la subida máxima será de cuatro pesetas por litro, correspondiente al tramo estatal que decide el Ministerio de Hacienda.

Esta decisión la anunció el responsable económico del PSOE, Jordi Sevilla, quien añadió que el rechazo al nuevo impuesto, que Montoro presenta como un sistema más de financiación autonómica, no suponía 'una ruptura del pacto' alcanzado en julio con el Gobierno central sobre esta materia.

Sevilla denunció que el impuesto sobre las ventas minoristas de gasolina no es, como dice el Gobierno, para financiar la Sanidad sino para afrontar la desaceleración económica, a la que 'no se puede hacer frente con los presupuestos irreales que ha elaborado el ejecutivo para el próximo año'.

'El volumen total de recursos de las comunidades será el mismo ya que lo que obtendrían por la gasolina les sería descontado del Fondo de Suficiencia', explicó Jordi Sevilla. También denunció el riesgo de que se abra la competencia entre comunidades cercanas ya que en algunas la gasolina será más barata (al menos 1,6 pesetas por litro) que en otras.

Pero más allá de la idoneidad de este impuesto la crítica central de los socialistas se dirige a la decisión del Gobierno de 'obtener recursos para hacer frente a la desaceleración económica'. 'El Gobierno no persigue ni un aumento de la financiación de las comunidades autónomas, ni trabajar en aras de la corresponsabilidad, ni financiar la Sanidad , sino afrontar la desaceleración subiendo impuestos y recortando inversión pública', señaló Sevilla.

La receta del Gobierno viene siendo la misma desde que llegó al poder, siempre según versión socialista. 'Sube los impuestos tanto en tiempos de bonanza como de recesión, por lo que hay que decir a los españoles que el PP es un partido mentiroso al sostener al Gobierno que más ha subido los impuestos en la última década de la Historia de España'.

El PSOE presentó en su documento alternativo sobre financiación autonómica la corresponsabilidad fiscal en torno a algunos impuestos indirectos, pero fueron rechazados. En ningún momento pensó en los hidrocarburos al considerar que son productos de precios muy volátiles. Para financiar la Sanidad sí apuntó que podría pensarse en impuestos sobre los alcoholes y el tabaco.

Pero el debate para la financiación de la Sanidad quedó pospuesto, según informó el PSOE, a la creación de un grupo de trabajo que durante el próximo año buscará fórmulas de financiación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de noviembre de 2001