Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los talibán comunican a Kofi Annan que los Budas ya han sido destruidos

Mujeres Afganas exige al secretario general de la ONU que adopte sanciones contra Kabul

Islamabad / Teherán

Annan dijo ayer en Islamabad que el ministro de Asuntos Exteriores talibán le había comunicado que su gobierno ha destruido ya prácticamente todas las estatuas históricas que se encuentran en el territorio de Afganistán. 'Básicamente me ha confirmado que todas las estatuas han sido destruidas', dijo Annan. 'En concreto, y sobre la destrucción de las dos estatuas de Buda en Bamiyán, dijo que la destrucción había empezado y que no podía confirmarme el estado de la demolición. Todo esto es muy lamentable'.

Annan dio una conferencia de prensa tras encontrarse con Wakil Ahmad Muttawakil en la embajada afgana de Pakistán, uno de los pocos países que reconoce el gobierno talibán, y concluyó: 'Tenía esperanzas de que las noticias fueran mejores'.

'Si los talibán han llevado a cabo esta decisión lamentable', agregó Annan, 'me temo que estarán causando un grave perjuicio al Islam en cuyo nombre dicen estar haciendo esto'.

La destrucción de las estatuas ha causado un gran escándalo en todo el mundo. Los países occidentales ven las figuras como una herencia de la humanidad, y los países con población budista achacan la destrucción al fanatismo. 'Yo le he dicho que atendiendo a la verdadera fe debía respetar lo que es sagrado para otros', añadió Annan tras la reunión.

Poco antes de la rueda de prensa del secretario general de la ONU, el ministro de Exteriores talibán, Muttawakil, anunció por su parte que los trabajos de demolición continuaron ayer en Bamiyán, y que 'ya no queda gran cosa' de los dos Budas esculpidos hace más de 1.500 años.

Esto significaría que la milicia ultraortodoxa islámica afgana talibán debió completar ayer la destrucción de los dos colosos de Buda, esculpidos en roca entre los siglos III y IV en la provincia central del país.

Fuentes independientes confirmaron que los gigantescos budas habían sido reducidos a escombros tras ser dinamitados entre el jueves y viernes pasados, cuando los talibán reanudaron la demolición suspendida el lunes con motivo de la Eid al-Adh o fiesta islámica del sacrificio.

Sin embargo, esto no se ha podido comprobar, porque los talibán han prohibido el acceso al lugar donde se encuentran los colosos, a 130 kilómetros de Kabul.

Muttawakil volvió a insistir ayer en un argumento que viene lanzando días atrás: que la destrucción de las estatuas preislámicas es, simplemente, 'un asunto religioso de carácter interno'.

Críticas y protestas

Mientras, un responsable del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Mohammad Ibrahim Teherian, dijo ayer que la milicia sunita de los talibán que gobierna Kabul 'está dando una imagen inapropiada del islam', y pidió a los talibán 'respetar los valores de todas las religiones'.

Estas críticas se suman a la ofensiva diplomática lanzada este fin de semana por la comunidad internacional, en un intento de detener la desaparición de las estatuas. Rusia firmó el sábado un decreto para que se cumplieran estrictamente las sanciones aprobadas en diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU contra el régimen afgano; y el ministro de Asuntos Exteriores de Sri Lanka (país con la mayoría de población budista), Lakshman Kadirgamar, viajó a Islamabad para pedir al Gobierno paquistaní que mediara en el conflicto.

Fuentes de los talibán anunciaron el sábado que habían destruido el 80% de los colosos, ejemplos únicos del fundador de la fe budista en posición de pie, arte que después se extendió a otras parte de Asia.

Además de las dos figuras gigantes de Buda, los talibán han comenzado a destruir también miles de figuras arqueológicas de la época en que Afganistán era un centro de la civilización budista, mucho antes de que los ejércitos árabes introdujeran el Islam en el siglo VII.

La destrucción de las obras de arte en el 90% de Afganistán que se encuentra bajo control de los talibán fue decretada el pasado 26 de febrero por el líder supremo de los talibán, el mulá (líder religioso) Omar Mohamed Omar, para 'evitar la adoración a ídolos falsos'.

La medida desató una ola de condenas en todo el mundo, incluidos muchos países islámicos, que enviaron emisarios a Afganistán para persuadir a los talibán de que salvaran el bagaje cultural afgano. Pero el régimen de Kabul descartó ceder a las presiones internacionales.

Ayer, en Islamabad, la Asociación Revolucionaria de Mujeres Afganas aprovechó la visita de Annan para manifestarse, denunciar la violación de los derechos humanos en su país y pedir a la ONU que establezca sanciones contra el régimen fundamentalista de los talibán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de marzo de 2001