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SEGURIDAD ALIMENTARIA

Las grasas para piensos pasan más controles que las destinadas al consumo humano

Los sebos animales se utilizan para pastelería sin previo tratamiento que inactive el prión

'Hay que corregir esta situación', señaló ayer Byrne en el Parlamento Europeo. 'El público no puede creer que el uso de grasas de rumiantes esté sometido a estándares se seguridad más elevados en la alimentación animal que cuando se utiliza para la alimentación humana, pero esa es hoy la situación', afirmó.

Efectivamente, el Consejo de ministros de Agricultura celebrado el pasado lunes en Bruselas acordó que, para mejorar los niveles sanitarios, las grasas dedicadas al consumo animal, sobre todo para acelerar el engorde, debían someterse previamente a un tratamiento homologado para inactivar el prión: 133 grados de temperatura y 3 bares de presión durante 20 minutos.

Sin embargo, ese mismo tipo de grasas son empleadas también para elaborar productos de pastelería, galletas o cremas y, en estos casos, no existe ninguna norma para que también sean sometidas a tratamientos similares para eliminar riesgos sanitarios. Ante esta situación, la Comisión Europea anunció que la próxima semana planteará una propuesta a los Gobiernos de los Quince para que los controles sean cuando menos idénticos. 'La Comisión propondrá que las grasas de rumiantes sean hervidas previamente y después pasen por un filtro especial. Además, haremos lo posible para que esas grasas sólo se utilicen en casos muy determinados', aseguró Byrne.

 

Grasas vegetales

 

El comisario también recordó que algunos defienden la tesis de que, dentro de las medidas para luchar contra las vacas locas, debe prohibirse el empleo de esas grasas, extremo que debe ser analizado también por la Comisión Europea. Byrne señaló que los animales necesitan grasas para su alimentación y que, si se fueran a suprimir las de origen animal, habría que pensar previamente en alternativas como las grasas de origen vegetal.

No obstante, el Comité Científico Director ya se ha decantado al respecto y considera que no es necesario llegar a esos límites. El Gobierno alemán, sin embargo, no es de la misma opinión y ha ordenado eliminar de la cadena alimentaria animal las grasas procedentes de rumiantes.

El Comité Científico Director ya alertó en 1998 sobre el riesgo que entrañaba la inclusión de grasas procedentes de vacuno en la alimentación de los terneros, incluidas las llamadas leches de sustitución (que no tienen nada que ver con la leche propiamente dicha). Ahora el comité confirma ese riesgo y precisa que esas leches de sustitución deberían extraerse sólo de un determinado tipo de tejidos adiposos, más livianos. Pero también añade la recomendación de someter a tratamiento esas grasas de vacuno aunque se destinen a la alimentación de animales no rumiantes. La razón es la misma que avaló la reciente prohibición de las harinas cárnicas para todos los animales: el riesgo de 'contaminación cruzada', es decir, que se acabe alimentando con el producto peligroso también al ganado vacuno.

El comisario europeo agregó ante el Parlamento que, si no se cumplen estrictamente todos los controles establecidos o que puedan establecerse para el tratamiento de las grasas, Bruselas también estudiará la posibilidad de prohibir su utilización. Fuentes del Ejecutivo europeo precisaron ayer que, en todo caso, se trata de gasas procedentes de diferentes partes del cuerpo de los rumiantes, pero no de la contenida en la leche.

Byrne también es partidario de extender las pruebas de detección del prión a las reses mayores de 24 meses (y no de 30 meses, como ahora. Alemania y algunas regiones europeas ya han adoptado esa medida unilateralmente.

Precisamente ayer, el consejero catalán de Sanidad, Eduard Rius, anunció que la Generalitat acabará rebajando unilateralmente a 24 meses la edad a partir de la cual se harán análisis a las vacas destinadas al consumo, informa Lluís Visa desde Lleida.

Por otra parte, la Comisión Europea se declaró ayer 'satisfecha' por que en España la Guardia Civil haya denunciado miles de violaciones de las normas europeas sobre las vacas locas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001