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SEGURIDAD ALIMENTARIA

'Etiqueta inteligente' para la ternera de Girona

La cooperativa de ganaderos Vedella de Girona, que agrupa unas 20 explotaciones y sacrifica unos 10.000 terneros anuales, presentó ayer un proyecto pionero en Cataluña que permitirá conocer, a través de un sistema de etiquetas, toda la historia del pedazo de carne que el consumidor quiere llevarse a la boca. En seis meses, algunas grandes superficies ya dispondrán de un lápiz óptico con el que compradores podrán leer un código de barras donde figurarán los datos relevantes del historial de la ternera: en qué explotación se ha criado, qué controles sanitarios y qué medicación ha recibido, por qué mataderos y salas de despiece ha pasado, a qué edad fue sacrificada y cuál es el detallista o la gran superficie que la ha vendido.

Todos estos datos del animal, que se conocen con el nombre de trazabilidad -porque trazan el itinerario de la res desde su nacimiento hasta los mostradores de las carnicerías-, estarán avalados por Certicar, la única empresa independiente autorizada para estos controles.

Francesc Monné, presidente del Consejo Veterinario de Cataluña, apoya la propuesta de los ganaderos gerundenses y asegura que dentro de un año toda la ternera deberá ser etiquetada siguiendo parámetros similares, tal y como exigirá la Unión Europea. Monné asegura que se vive una situación 'patética' de desinformación en la que el consumidor está desorientado. Ante este estado de cosas, la única opción que tiene el consumidor es adquirir la carne que le ofrezca mayores controles y garantías. 'El etiquetado es una medida vital para tranquilizar a los compradores de carne', añade Monné, quien lamenta las 'sandeces' sobre las vacas locas que se oyen en algunas emisoras de radio por parte de algunos tertulianos.

Joan Torrent, gerente de la cooperativa Ramaders de Vedella de Girona, aseguró ayer que su iniciativa no es una reacción a la actual crisis de las vacas locas, sino que su apuesta por la calidad y la seguridad alimenticia viene de hace años. El programa presentado ayer se inició hace nueve meses. Torrent y Monné insistieron en diferenciar a las vacas de sus terneros. Según afirmaron, los animales de menos de un año están totalmente libres de la enfermedad.

Monné aseguró que no hay base científica para poner bajo sospecha productos como la leche y sus derivados, puesto que no existen pruebas científicas que avalen el riesgo de consumirlos. 'En Cataluña se están haciendo las cosas bien desde hace años. Se han realizado 284 análisis a fabricantes de pienso y en ninguno de ellos se ha detectado que las harinas de carne constituyeran un ingrediente', recordó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de enero de 2001