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El presidente Nixon dio la orden de "hacer todo lo posible" para derrocar a Allende

Entre los 16.000 nuevos documentos secretos que acaba de hacer públicos EE UU existe uno en el que se cita el compromiso del presidente Richard Nixon de "hacer todo lo que podamos para derrocar a Allende", una vez que fracasaron los intentos de impedir su toma de posesión. El presidente Salvador Allende murió el 11 de septiembre de 1973 en el golpe de Estado dirigido por Pinochet. El dictador chileno pidió en 1976 a su amigo el general Alfredo Stroessner que concediera dos pasaportes paraguayos a los agentes chilenos que meses después mataron en Washington al ex diplomático Orlando Letelier.

La CIA informó de los planes de Pinochet, pero el embajador norteamericano en Santiago se negó a presionar al dictador porque éste podría tomar como un insulto que se le asociase con asesinatos políticos. La historia de la implicación norteamericana en el golpe contra el presidente socialista está suficientemente documentada y los nuevos documentos sólo añaden pinceladas al cuadro, entre ellas, detalladas minutas de 40 reuniones presididas por Henry Kissinger, el consejero de seguridad nacional de Nixon, en las que se analizaban, primero, modos de impedir la elección de Allende en 1970, y luego, de provocar su caída. El asesinato, en 1970, del general Rene Schneider formó parte de esos esfuerzos. Los documentos de la CIA que tratan de ello salen a la luz muy censurados. Lo mismo que otros de la Agencia de Seguridad Nacional relativos al golpe del 11 de septiembre. Nixon se propuso ahogar económicamente al Chile de Allende inundando los mercados internacionales con cobre, la principal fuente de recursos del país.

Un informe de la CIA fechado en septiembre de 1972, un año justo antes de la asonada, da cuenta de la creencia de Pinochet de que había que derrocar a Allende.

Atentado en Washington

La mayor novedad que ofrecen los papeles ahora liberados -cuarta y última serie del Proyecto de Desclasificación sobre Chile puesto en marcha por Bill Clinton a raíz de la detención de hace dos años de Pinochet en Londres- tiene que ver con el asesinato de Letelier y su secretaria, Ronni Moffit. Su coche saltó por los aires en el centro de Washington, en la acción de terrorismo internacional de mayor calibre perpetrada en la capital de Estados Unidos. Varios documentos del Departamento de Estado revelan que Pinochet pidió personalmente a Stroessner que proporcionara pasaportes paraguayos con otra identidad para Michael Townley, de origen norteamericano, y el comandante Armando Fernández, dos agentes de los servicios secretos chilenos (DINA). El dictador paraguayo accedió a regañadientes, pero Pinochet no consiguió que esos pasaportes fueran visados por la Embajada norteamericana.Los dos agentes lograron llegar en agosto de 1976 con pasaportes chilenos e identidad falsa a Washington y estuvieron trabajando en su Embajada. No hay constancia de que se investigaran sus actividades en la ciudad. Al mes siguiente morían en atentado Letelier y Moffitt. Townley y Fernández fueron condenados años más tarde en Estados Unidos por este doble asesinato.

El general Manuel Contreras, jefe de la DINA, fue juzgado y condenado en Chile y respondió a los intentos norteamericanos de extraditarle con la amenaza de revelar la implicación de Estados Unidos en el caso. En 1991, la CIA destruyó el archivo que mantenía sobre Contreras, que había sido agente suyo.

Ya antes del atentado contra Letelier, la CIA informó al Departamento de Estado de la Operación Cóndor, por la que dictaduras latinoamericanas estaban coordinando actividades para eliminar a activistas de izquierdas. El Departamento de Estado alertó a su embajador en Santiago y le pidió que comunicara a Pinochet sus reservas. El embajador, David Popper, respondió en un cable que no iba a hacer nada: "El general podría tomar como un insulto cualquier sugerencia de que está implicado en tales planes de asesinato".

"Estos documentos permiten reescribir la historia de la implicación de Estados Unidos en Chile y en la dictadura de Pinochet", dice Peter Kornbluh, experto en Chile en el Archivo de Seguridad Nacional, una entidad independiente que ha hecho campaña por que se hicieran públicos estos documentos.

Parte del material sale muy censurado y Kornbluh cree que siguen siendo secretos papeles que podrían probar de forma fehaciente la directa implicación de Pinochet en el asesinato de Letelier. Para Samuel Buffone, abogado de los Letelier y los Moffitt (el marido de Ronni iba también en el coche, pero salvó la vida), los documentos constituyen una "prueba convincente de la directa implicación de Pinochet" y deberían ser tomados como "un importante paso hacia sus posible procesamiento".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de noviembre de 2000

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