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Aventis retira el maíz transgénico que contaminó las tortillas de Kraft

La multinacional biotecnológica Aventis ha decidido voluntariamente suspender la venta en Estados Unidos de todas las semillas del maíz transgénico StarLink, tres días después de que la empresa Kraft retirara del mercado millones de envases de tortillas para tacos que resultaron contener ese producto. La semilla sólo está autorizada para consumo animal, pero los agricultores lo mezclan con variedades de uso humano.El incidente de las tortillas de Kraft refleja la dificultad, reconocida por la Administración norteamericana, de mantener una separación fiable entre las cosechas transgénicas y las convencionales. El maíz StarLink sólo representa el 0,5% de la superficie cultivada de maíz en Estados Unidos. Aventis asegura que, cuando suministra la semilla a los agricultores, les pide que se cercioren de que el producto solamente se destina al consumo animal. Pero parece claro ahora que las cosechas se mezclan con otras destinadas al consumo humano.

El maíz StarLink sólo se siembra por ahora en Estados Unidos, aunque Aventis ha solicitado ya su autorización -también para consumo animal- en la Unión Europea, Japón y Canadá.

No hay ninguna evidencia de que este maíz de Aventis, que ha sido modificado genéticamente para que resista a las plagas, sea perjudicial para la salud humana. Pero la autoridad sanitaria estadounidense (FDA) decidió no autorizarlo para consumo humano ante la dificultad técnica que supone descartar que pueda producir reacciones alérgicas en algunas personas.

Primer caso de retirada

La suspensión de la venta del maíz StarLink es el primer caso en que una semilla genéticamente modificada se retira del mercado por razones de seguridad. La sede estadounidense de Aventis ha dado órdenes a sus distribuidores de que detengan las ventas a los agricultores para la próxima estación de siembra, según informaba ayer el dario The Washington Post.La separación de las semillas transgénicas de las convencionales fue uno de los principales escollos para la firma del Protocolo de Bioseguridad, el pasado enero en Montreal (Canadá). Ese acuerdo mundial, que impone ciertas restricciones al libre comercio de transgénicos, sólo pudo salir adelante después de que los negociadores europeos renunciaran a su objetivo inicial de imponer etiquetas explícitas a los cargamentos de semillas.

La representación de Estados Unidos adujo entonces que resultaba imposible garantizar la separación de las semillas modificadas y las convencionales.

Aventis aún espera salvar el maíz StarLink ya sembrado este año. La empresa intensificará sus mensajes a los agricultores para que, en la presente campaña, se pueda garantizar que el maíz transgénico no llega al consumo humano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de septiembre de 2000