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RETRATOS ECONÓMICOS

Pasta y papel para exportar

El problema de los residuos

La exportación es uno de los principales objetivos de los fabricantes de papel y pasta vascos, un sector que factura al año más de 106.000 millones de pesetas. Varios fabricantes de bienes de equipo de este sector han constituido un consorcio para vender sus máquinas en el Pacífico, un área con grandes expectativas y a la que todavía no había llegado el sector papelero vasco. Participan en este proyecto las empresas Brunnschweiler, Coinpasa, Emusi, Gorostidi y Jesús María Aguirre, que venderán sus productos bajo la marca Bapco (Basque Paper Consortium).La prioridad de este grupo de empresas es el sudeste asiático y, más concretamente, China. Pero no es ésta la única experiencia exterior en marcha. Cinco fabricantes de papel de impresión y escritura se han unido para ampliar sus ventas internacionales en una iniciativa que todavía está en fase de diseño.

Estos dos proyectos han surgido en el Cluster del Papel, que nació en 1998 y que ha conseguido agrupar a 19 de las 27 empresas vascas del sector papelero. A él están asociadas 13 fabricantes de pasta y papel, seis fabricantes de bienes de equipo y la Escuela papelera de Tolosa. "La internacionalización de mercados es un factor clave de competitividad para las empresas", señala Myriam Larroulet, gerente del cluster, que pretende mejorar cuantitativa y cualitativamente la situación de las empresas papeleras vascas, cuya facturación representa el 20,1% de las ventas del sector español.

Desde esta asociación se impulsan las líneas estratégicas del sector papelero vasco, entre las que se encuentra el medio ambiente. La relación de las papeleras con la contaminación de ríos y de la atmósfera es una página de la historia papelera que el cluster quiere dejar atrás. Uno de los objetivos ya conseguidos es la valorización de los contamintantes lodos que generan los productores de celulosa. Para ello, las empresas utilizan diferentes métodos. Algunas papeleras envían los lodos de caustificación a empresas cementeras que lo utilizan para fabricar klínker de cemento; otras, como la Papelera de Zikuñaga, han instalado hornos para aprovechar esos residuos en la fabricación de cal.Pero la producción de este sector genera también otro tipo de lodos para los que se están buscando soluciones medioambientales. "Hace 50 años todo se vertía al río; hoy día las empresas tienen plantas donde depuran los lodos o los envían a la estación depuradora de su municipio", comenta Larroulet. En esas depuradoras, se tratan los lodos y los residuos que quedan terminan en el vertedero, un destino final que el cluster quiere cambiar. La empresa Coinpasa realizó un estudio para buscar fórmulas para reutilizar totalmente los residuos generados. Una de las alternativas que ofreció ese informe es la utilización de los lodos para la construcción de ladrillos aligerados. "Nuestro objetivo es que en dos años este tipo de lodos no terminen en los vertederos", comenta la gerente del cluster. Larroulet admite que "este sector tiene muy mala imagen medioambiental, pero en los últimos 20 años las inversiones de las empresas en esta materia han sido importantísimas".

Varias empresas están trabajando para conseguir el certificado de calidad medioambiental ISO 14001, un título que, por el momento, sólo tiene las empresas Munksjö Paper Decor. por su parte, Papelera de Leizarán, Papelera Amaroz y Papelera de Aralar han introducido un sistema de gestión medioambiental en sus plantas.

La innovación tecnológica es otro de los retos pendientes de este sector y, concretamente, de los fabricantes de bienes de equipo. Éstos y la Escuela Papelera de Tolosa han iniciado este año un plan de innovación y tecnología que terminará en 2004.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de septiembre de 2000

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