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La transmisión del sida de madre a hijo se ha reducido un 80% en España desde 1995 por las nuevas terapias

La transmisión del sida de madres a hijos se ha reducido en España un 80% desde 1995. Gracias a la generalización de los tratamientos antirretrovirales y a un mayor y mejor conocimiento del mecanismo de ese contagio, el año pasado sólo 16 bebés nacieron infectados, según los datos hechos públicos ayer por el Ministerio de Sanidad y Consumo.La clave de la disminución de los contagios madre-hijo está en el tratamiento y la prevención, aseguró ayer el secretario del Plan Nacional sobre el Sida, Francisco Parras. De hecho, la mayoría de los médicos españoles recomiendan a sus pacientes embarazadas que se sometan a la prueba del sida, que es "anónima, gratuita y voluntaria".

Parras descarta que el descenso de estos contagios se deba a un aumento de los abortos. "Cada vez hay más mujeres infectadas que deciden dar a luz", explicó. En los países ricos, gracias a los tratamientos antirretrovirales, que impiden al virus multiplicarse, y a que se sabe que el parto es el momento crítico, la incidencia de contagios de madres con sida a sus hijos se ha reducido hasta quedar entre el 15% y el 25%.

El primer contagio de madre a hijo en España se diagnosticó en 1984, pero fue el periodo de 1988 a 1994 el que peores números registró, con más de 80 casos anuales. Sanidad prepara una campaña para prevenir estos contagios. España es el país de la Unión Europea con mayor incidencia de esta enfermedad, con 54.031 casos de sida diagnosticados desde 1981, de los cuales han fallecido más de la mitad.

En el campo de la investigación, un equipo científico español del Centro Nacional de Biotecnología, liderado por Carlos Martínez, comunica hoy en la revista Nature que ha descubierto cómo funciona un mecanismo molecular que se sabe que retrasa la progresión del sida en algunos infectados por VIH. El virus utiliza unos receptores (puertas químicas) específicos de la superficie de los glóbulos blancos para entrar en ellos. Martínez y su grupo han desentrañado ahora cómo una mutación de otro receptor (llamado CCR2), no utilizado por el VIH, aumenta la resistencia a la enfermedad bloqueando la entrada del virus en la célula.

Entre un 10% y un 20% de las personas, dependiendo del grupo étnico, tiene un CCR2 mutado, recuerdan los investigadores españoles. "Cuando esas personas son infectadas por el virus del sida, se detecta un retraso en el desarrollo de la enfermedad de dos a cuatro años respecto a los individuos que no poseen esa alteración", explican.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de agosto de 1999