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CARTAS AL DIRECTOR

Los saharauis, entre dos muertes

La muerte de Franco trajo la democracia y la libertad al pueblo español y condenó al pueblo saharaui a un conflicto que dura ya 29 años. El semivacío de poder creado por la muerte de Franco fue hábilmente aprovechado por Hassan II, que forzó a España a dar marcha atrás en su proyecto de dar la independencia al Sáhara Occidental. España -en contravención del derecho internacional y contra la voluntad de los saharauis- cedió entonces la administración del territorio a Marruecos. Pero la conducta de los sucesivos Gobiernos de La Moncloa ha demostrado que lo que se cedió fue, realmente, la soberanía.Ahora, la muerte de Hassan II brinda la oportunidad a España, en particular, y a la comunidad internacional, en general, de resolver el conflicto y dar a los saharauis lo que legítimamente les pertenece. Hoy, por mucho que queramos, no podemos olvidar que el 2 de noviembre de 1975, Su Majestad el rey Juan Carlos, entonces príncipe y jefe de Estado en funciones, aterrizó en El Aaiún para levantar la moral de las tropas españolas y garantizar a los saharauis su integridad territorial y el apoyo español a sus legítimas expectativas. En este sentido, las muy aireadas lágrimas regias de estos días son vistas, incluso, con envidia por los saharauis, que, después de tantos años, aún esperan que se acuerden de ellos.

Los saharauis, al fin y al cabo, no estamos en contra de que España mantenga relaciones de cooperación y buena vecindad con Marruecos, pero nos oponemos a que ello se haga a costa de nuestros legítimos derechos e intereses. Así, los acuerdos pesqueros UE-Marruecos y el continuo esfuerzo español para su consecución, además de su tímido apoyo al Plan de Paz de la ONU, nos parecen contrarios al espíritu que, a imagen y semejanza del de Portugal respecto a Timor Oriental, debería guiar la política exterior española en el norte de África.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de agosto de 1999