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Identificado un gen que permite mejorar la terapia en el cáncer de pulmón

El futuro de la terapia contra el cáncer es el tratamiento individualizado, según coinciden los más prestigiosos expertos en oncología. Un equipo médico del hospital público Germans Trias i Pujol, de Badalona (Barcelona), acaba de dar un paso importante para que eso sea posible en el tratamiento del cáncer de pulmón, uno de los más difíciles de tratar.Una investigación coordinada por Rafael Rosell, del servicio de Oncología Médica, y Mariano Monzó, del Laboratorio de Biología Molecular del Cáncer del mismo hospital, ha permitido identificar una alteración genética que podrá ser utilizada como un marcador de eficacia del tratamiento. Los resultados del estudio, en el que se han analizado muestras de tumor de 49 pacientes, aparecen publicados en la revista científica Journal of Clinical Oncology del mes de junio.

Se trata de una alteración del gen de la beta-tubulina que permite prever qué pacientes con cáncer de pulmón no microcítico, el más frecuente, responderán al tratamiento de quimioterapia con paclitaxel, una de las terapias más utilizadas. Según explicó ayer a este diario Mariano Monzó, aproximadamente un 25% de los pacientes con cáncer de pulmón presenta esta alteración genética, y eso significa que, en estos pacientes, los derivados de los taxanos no surten efecto. El paclitaxel inhibe uno de los mecanismos que hace posible la reproducción de la célula cancerígena. En los pacientes que tienen esta alteración genética, el mecanismo sobre el que actúa el fármaco no resulta operativo.

Hasta ahora, estos fármacos se administraban indiscriminadamente a todos los pacientes porque no existía ningún mecanismo para conocer cuáles podían presentar resistencia. Mariano Monzó indica que, "cuando se aplica de forma indiscriminada, la respuesta global no supera el 20%. Pero si se seleccionan los pacientes sensibles a la quimioterapia con paclitaxel, se puede alcanzar una respuesta del 50%".

"Eso permitirá en adelante", añade, "tratar a los enfermos que tienen esta alteración genética con otros fármacos desde el primer momento, y en el caso de los que no tienen la mutación, se les podrá tratar con dosis más intensivas desde el principio y con un mayor número de ciclos, con lo que se podrá obtener una mejor respuesta al tratamiento".

El hecho de poder seleccionar mejor el tratamiento desde el principio permitirá alargar la supervivencia de los pacientes, tanto de los que tienen la alteración genética, porque no perderán tiempo con un tratamiento que en ellos no surte efecto, como en los que sí la tienen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de junio de 1999