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ENTREVISTA

"La guerrilla no tiene un modelo de país"

ENVIADO ESPECIAL

El presidente colombiano, Ernesto Samper, denuncia que el narcotráfico interfiere de manera definitiva el proceso de paz con la guerrilla, y considera que se ha debilitado la relación entre el narcodinero y los políticos, en beneficio de otras formas de corrupción administrativa o privada. En una entrevista con EL PAÍS admite que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) son más fuertes, pero no tienen un modelo de país porque sus postulados quedaron anticuados. Pretende negociar la paz, aunque no depongan la armas. España, agrega el presidente colombiano, quiere mediar con el ELN.

Para Samper, aún "no se ha llegado al fondo" en las investigaciones por la entrada de fondos del narcotráfico en su campaña electoral. Piensa que el ex presidente colombiano César Gaviria, en su condición de secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha tenido un excesivo protagonismo en los asuntos internos de Colombia.

Pregunta. ¿En qué fase se encuentra el combate entre el Estado colombiano y las fuerzas guerrilleras?

Respuesta. En una situación de statu quo. El narcotráfico las repotenció, las permitió armarse de una manera más efectiva, y fenómenos como el que estamos contemplando en el sur del país (la sangrienta emboscada sufrida por una compañía antiguerrillera en Caquetá) son la demostración de que hay una guerrilla muy bien fortalecida defendiendo cultivos, laboratorios de coca, que es lo que ha llevado a que la guerra se polarice y en cierta forma se degrade. Ya no asistimos a los enfrentamientos tradicionales.

P. ¿Hasta qué extremo el narcotráfico entorpece la paz?

R. De manera definitiva. Financiando a la guerrilla, con la que tiene una alianza, no ideológica, sino comercial; financiando los denominados grupos paramilitares, con los cuales tiene alianzas más de carácter ideológico. Y corrompe los mecanismos constitucionales. Acelera todas las formas de violencia.

P. ¿Funciona la colaboración internacional en la pacificación del país?

R. Hemos visto en términos generales mucho interés en la Unión Europea. México, Costa Rica, Venezuela y España desempeñan un papel muy importante. No van a hacer por los colombianos, pero sí pueden cumplir un papel de facilitación, de amigable composición y, posteriormente, de seguimiento de acuerdos.

P. ¿Qué hace España?

R. Ha estado escuchando los requerimientos del ELN. De cierta manera, ha estado trayendo y llevando razones entre el Gobierno y la guerrilla, propiciando posibles acuerdos. Estamos en lo que podríamos llamar, en términos futbolísticos, la fase de calentamiento.

P. ¿Qué separa al Estado de la guerrilla?

R. Ojalá lo supiera. Yo creo que no tienen claro cuál es el modelo de país por el cual está luchando.

P. Sus recientes ofensivas no llevan al optimismo.

R. Hay que hacer la paz en medio de la guerra. Todos los procesos de paz en el pasado fracasaron porque se ponía como primera condición para la paz que no hubiera guerra.

P. Su mandato termina en agosto. ¿Observa avances?

R. No puedo tener la pretensión de señalar que en estos meses yo puedo hacer la paz; tampoco puedo asegurar que ni siquiera voy a iniciar el proceso. Pero lo que sí puedo asegurar es que me encuentro moralmente comprometido a buscar la paz hasta la última hora de mi Gobierno. Este problema no se mide en semanas ni en meses. Se mide en muertes, y la violencia nos está costando cuatro muertes por hora.

P. Gaviria acepta que entraron fondos del narcotráfico en su campaña electoral.

R. No creo que esté diciendo nada nuevo. Es una sospecha generalizada. De todas formas, hay unas personas que fueron encontradas culpables. Quienes estuvimos en la campaña hemos venido siendo exonerados por el Congreso, por la Fiscalía, por los jueces, lo cual demuestra que, efectivamente, dijimos la verdad cuando anunciamos que no teníamos conocimiento de esos hechos.

P. Pero Gaviria respondió con un "no sé" al ser preguntado si usted estaba al corriente de la entrada de ese dinero ilícito.

R. No entro a polemizar con el ex presidente Gaviria. Hubiera deseado que en su condición de secretario de la OEA no hubiera tenido tanto protagonismo en los asuntos internos de Colombia. Hubiera sido más deseable.

P. ¿Se ha llegado hasta el final?

R. Yo creo que todavía no hemos llegado al fondo. Quisiera saber hasta qué punto hubo esa intromisión en mi campaña, y hasta qué punto hubo un aprovechamiento personal de los mismos [fondos del narcotráfico], lo cual explicaría que no nos hubiéramos enterado el resto de los dirigentes de la campaña. Esto es lo que yo entiendo que está averiguando la fiscalía, y yo la apoyo. Tenemos que llegar a la verdad.

P. Se afirma que el narcotráfico financió de nuevo escaños al Parlamento. ¿Otra vez un Congreso bajo sospecha?

R. No estoy seguro de que ese dinero esté llegando del narcotráfico. Tengo la preocupación de que sea el resultado de corrupción administrativa, o de acuerdos para defender intereses privados.

P. El general Harold Bedoya, candidato presidencial, le culpa de casi todos los males de Colombia.

R. He tomado la decisión sabia de no entrar a polemizar con los candidatos. La responsabilidad de un jefe de Estado es no hacerlo. Cuando salga del Gobierno diré lo que pienso del general Bedoya y puede tener la seguridad de que lo voy a decir y va haber muchas sorpresas. Por ahora mantengo un humilde silencio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de marzo de 1998

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