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56º FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Donoso viaja al sur de Chile en su novela póstuma

En 1983 José Donoso (1923-1996) viajó al sur de Chile. En el distrito minero de Lota conoció las explotaciones submarinas de carbón y todos los contrastes de una sociedad donde la opulencia se codeaba con la miseria, tanto material como humana. Durante 15 años trabajó en una novela, El mocho, que no le dio tiempo a ver publicada. Su obra póstuma se presentó anoche en Murcia.El escritor chileno Mauricio Wácquez, junto con el catedrático de literatura hispanoamericana Victorino Polo, y el editor de Alfaguara, Juan Cruz, fueron los encargados de presentar El mocho, una historia de tres personajes básicos: Aríspides, símbolo de la opulencia y de las ínfulas de grandeza; De Toño y su madre, que encarnan la pobreza y a los desheredados. Los mochos son, en Latinoamérica, una institución de legos de los conventos.

Mauricio Wácquez, que desde 1949 conservó una estrecha amistad con Donoso, describió El mocho como una novela llena de suspense e intriga, que se desarrolla al ritmo del péndulo de un thriller. Pese a que se localiza en un mundo cerrado, allí aparecen todos los fantasmas persistentes en la obra donosiana. Los desgarros de una sociedad, como la chilena, que durante el régimen del general Pinochet padeció el drama de los desaparecidos. En el subsuelo del oceáno Pacífico, en las entrañas de los laberintos de las vetas del carbón, se producía a diario otra desaparición ritual: la de los mineros que bajaban a las galerías submarinas. Wácquez calificó El mocho de una obra revolucionaria, teñida de clamor político aunque no es una novela de política, y donde desfilan las tensiones y las grandes diferencias sociales.

Mal fario

Victorino Polo destacó el proceso de elaboración de El mocho, intermitente y de la que el autor de El obsceno pájaro de noche nunca quería adelantar nada "porque trae mal fario". El resultado es, en palabras de Polo, una novela donde lo barroco resulta potencial, con un lenguaje limpio y podado, con una narración tersa que sin perder un ápice de calidad puede ser disfrutada por toda clase de lectores.

Donoso estaba invitado, el pasado año, a un congreso de literatura latinoamericana organizado en torno a su obra por la Universidad de Murcia. Quería terminar su novela antes de ir a Murcia, pero falleció dos meses antes. Era la deuda contraída que anoche se saldó con la presentación de su novela póstuma.

Mauricio Wácquez saludó la elección de Murcia como "una fantástica descentralización de los dos polos literarios de España".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997