Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
56º FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Una antología reúne 30 años de 'Poesia de México'

Bajo el título Poesía de México -una solución salomónica, a decir de los presentadores, entre la convención inexacta de poesía mexicana y la chocante verosimilitud de poesía en México, a que responde el fondo del libro-, la editorial española Ave del Paraíso acaba de publicar una cuidada y voluminosa antología de 30 poetas mexicanos. Cada uno de ellos se corresponde con los galardonados en las sucesivas ediciones del Premio de Poesía Aguascalientes, uno de los más prestigiosos del país, en los 30 años que van desde su creación, en 1968, cuando lo obtuvo Juan Bañuelos por Espejo humeante, hasta el presente año, en que resultó galardonado Eduardo Milán, con Alegrial.La antología, que fue presentada el martes en el Instituto de México en Madrid, recoge poemas de juventud de algunos autores hoy consagrados, como José Emilio Pacheco, y, a través de un recorrido variopinto por las últimas tendencias, desmiente -según se bromeó, en alusión al autor de El laberinto de la soledad- que "la poesía mexicana descansa en Paz".

Madrid-Aguascalientes

Ante la inevitable pregunta comparativa entre las poesías últimas de uno y otro lado del Atlántico, que planeó en diversas intervenciones ("¿puede hablarse allí también de una poesía de la experiencia enfrentada a una poesía de la diferencia?"), el poeta y editor José Miguel Ullán echó un jarro de agua fría sobre ese eje Madrid-Aguascalientes: "La verdadera poesía, digna de ese nombre, no presenta mayor diferencia entre las distintas fronteras. Contra lo que se cree, la diversidad está siempre del lado de la mediocridad y la abyección; es la mala poesía la que siempre varía de una a otra latitud".Jorge Valdés incidió, en ese mismo sentido, en la necesidad de hablar de poesía en México, y Víctor Sandoval, vinculado a la organización del certamen desde su creación, explicó la génesis del premio, desde que era", dijo, "no más que unos juegos florales para poetas golondrinos". Tomás Segovia, poeta español afincado en México, manifestó estar ya más que curado de espanto por su tópica adscripción a poéticas que nada tienen que ver entre sí en uno y otro país.

Junto a la celebración por una antología de poetas de un país vertida en otro país, en el acto pesó también el escepticismo de Gabriel Zaid, mexicano con algunos títulos en Ave del Paraíso, y para quien existen tres tipos de poetas: "Aquellos a los que no se conoce y, por tanto, sus libros no se leen; a los que se conoce y se tolera, pero sus libros no se leen, y, finalmente, aquellos a los que se reconoce e incluso se venera, pero sus libros no se leen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997