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Los laboratorios justifican sus ayudas a los médicos en nombre de la investigació

El Gobierno dice que actuará con dureza contra los facultativos que falsearon recetas

Los laboratorios farmacéuticos subvencionan de forma habitual a los médicos con bolsas de viaje para asistir a congresos científicos o envcargándoles ensayos clínicos. Ambas actividades están detalladamente regladas. En nombre de la investigación, los médicos pueden viajar, colaborar con una firma, formarse y recibir regalos (de poco valor) de forma legal. La relación de un pequeño laboratorio con 99 médicos españoles ha sido calificada, sin embargo, por el Ministerlo del Interior de "soborno". La frontera entre el comportamiento ético y el fraudulento parece fácil de cruzar. Por si acaso, en muchos ambulatorios, los médicos reciben a los visitadores en grupo; para evitar tentaciones.

El caso del fraude de las recetas -20 médicos detenidos en Madrid y otros 81 denunciados en toda España- ha destapado la problemática relación que laboratorios y médicos tiene establecida en España como en otros muchos países occidentales. Acusados de falsear recetas hay en realidad sólo dos médicos de Madrid. Y sobre ellos, dijo ayer el secretario de Estado de Comunicación Miguel Ángel Rodríguez, actuará Sanidad "con extrema dureza" y hará lo posible por ponerles "de patitas en la calle". Ambos, sin embargo, están en libertad bajo fianza y siguen prescribiendo recetas con normalidad. Ayer mismo la Audiencia de Toledo condenó al jefe del servicio de Análisis Clínicos del Hospital de Talavera de la Reina por estafar seis millones de pesetas a la Seguridad Social y sigue en su puesto y seguirá, según el gerente del centro, mientras no haya sentencia firme. El fraude data de 19992.Los otros 99 médicos del presente escándalo han sido denunciado por cohecho. Interior cree que el laboratorio barcelonés Kendall Institute les sobornaba. Y en Kendall aseguran que, simplemente, subvencinan a los médicos como hace cualquier laboratorio. Las grandes empresas farmacéuticas no tienen ningún reparo en explicar sus relaciones con los médicos. "La ley nos permite pagar bolsas de viajes a los médicos para asistir a los congresos", dice un portavoz de una de ellas. "Es importante para las profesionales asistir a estas reuniones y conocer los datos de los ensayos clínicos y de las últimas investigaciones. Si no les pagamos nosotros, ellos no podrían asistir".

Gracias a las normas dictadas por Sanidad y al código ético establecido por Farmaindustria, los laboratorios ya no pueden montar viajes de lujo a los médicos y sus acompañantes. Tampoco les pueden hacer regalos de más de mil pesetas. Pero ¿invitan los laboratorios siempre a los mismos médicos? ¿A cuántos congresos puede asistir el mismo facultativo? ¿Quién decide que uno vaya de congresista o de ponente, en cuyo caso percibe más dinero?

La industria sortea la imposibilidad de. hacer publicidad directa de los medicamentos con una estrategia que cuesta entre un 16 y un 25% de sus ingresos por ventas, mientras que la inversión en investigación propia se queda en un 7%. Así, lo que se denomina en el sector gastos de promoción incluye al visitador médico, simposios, patrocinio de reuniones científicas, becas de investigación y premios. Cada vez con mayor intensidad. "Los laboratorios importantes nos gastamos grandes cantidades de dinero en programas de formación de médicos en colaboración con las sociedades médicas, y cada médico se siente libre para recetar o no nuestros productos", dice el presidente en España de SinithKline Beecham, Eduadro Rodríguez Rovira. "Al final lo que queda es la imagen del laboratorio como una ayuda al médico que luego repercute en la sociedad", agrega.

El control sobre los posibles excesos es muy estricto sobre el papel desde junio de 1994. En esa fecha se aprobó un real decreto que limita enormemente las posibilidades publicitarias y de promoción de los medicamentos. En abril del pasado año una circular de Sanidad estrechó más el círculo. En ella, por ejemplo, se obliga a los laboratorios a tener una relación de los médicos invitados a congresos y reuniones y de facilitar las listas a las autoridades sanitarias competentes cuando éstas las pidan. Además, la propia Farmaindustria se ha impuesto un código ético.

En la práctica, el control no parece tan estricto. Farmaindustria sólo ha abierto una investigación al respecto a una compañía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de noviembre de 1996