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TRAGEDIA EN LOS GRANDES LAGOS

Europa presiona para que la ONU apruebe una fuerza de paz para Zaire

Europa descargó ayer su mala conciencia sobre las espaldas del Consejo de Seguridad de la ONU. Los ministros europeos de Cooperación, reunidos en Bruselas, urgieron a las Naciones Unidas para que apruebe urgentemente la intervención en el este de Zaire de una fuerza internacional neutral. Europa considera que esa fuerza es imprescindible para garantizar la protección de cooperantes y refugiados y asegura que en la zona hay alimentos para dos meses y útiles de transporte y personal suficiente para intervenir de forma inmediata.

Los ministros se reunieron por la mañana con representantes de varios organismos de ayuda humanitaria -entre ellos Naciones Unidas, Unicef y Cruz Roja- para evaluar la situación. Tanto los representantes de estos organismos como el enviado especial de la Unión Europea (UE) a la zona, el italiano Aldo Ajello, hicieron especial hincapié en la necesidad de resolver no sólo la actual crisis humanitaria provocada por la huida de más de un millón de refugiados, sino el problema político de fondo que ha provocado la actual catástrofe.Los ministros europeos se adhirieron a las conclusiones alcanzadas el pasado día 5 por los jefes de Estado de la región, reunidos en Nairobi con la ausencia del Gobierno de Zaire, y muy específicamente al despliegue de una fuerza internacional neutral. "No es justo convertir a los cooperantes humanitarios en mártires o en rehenes de las diversas facciones", dijo la comisaria europea de Ayuda Humanitaria, Emina Bonino, quien fue especialmente beligerante a la hora de denunciar la pasividad del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sin su paraguas, los europeos se niegan a intervenir para tratar de poner fin a la tragedia en la región de los Grandes Lagos.

La propuesta de Francia y España contempla el envío de una fuerza multinacional compuesta por 5.000 soldados, cuya intervención estaría limitada a dos meses. El Consejo de Seguridad se limitó a tomar nota de la iniciativa sin tomar ninguna decisión. La composición de esta fuerza es un tema de carácter político que se escapa de la competencia de los ministros reunidos ayer, los de Cooperación, y que corresponde a los jefes de las diplomacias europeas. "Cualquier fuerza que lleve el paraguas de las Naciones Unidas se puede considerar neutral", señaló la presidenta del consejo, la irlandesa Joan Burton, que eludió así la trampa de juzgar políticamente si una fuerza predominantemente francesa es lo bastante neutral después de los problemas suscitados hace dos años por una iniciativa unilateral de Francia en Ruanda.

Reunión en Burdeos

El ministro de Exteriores italiano, Lamberto Dini, anunció ayer que su país está preparado para aportar tropas a dicha fuerza internacional, tras entrevistarse en Roma con el secretario general de la Organización de Estados fricanos (OUA), Salim Ahmad Salim. Asimismo, el presidente e Suráfrica, Nelson Mandela, discutió ayer por teléfono con su homólogo francés, Jacques Chirac, sobre la situación de Zaire y a posibilidad de ayudar a los refugiados. Suráfrica suspendió yer sus ventas de armas a Ruana y declaró que contribuiría con tropas a la fuerza de paz si la ONU se lo pide.

Horas después, Chirac se reunía en Burdeos con el primer ministro británico, John Major, en una cumbre ministerial entre ambos países que, inevitablemente, abordará la crisis de Zaire. Así lo manifestó el propio Major a su llegada a la ciudad francesa. "No hay ninguna duda sobre la gravedad de la situación y de la necesidad de una intervención internacional. Pero, ¿exactamente qué y cómo? Estas serán las cosas que discutiremos", afirmó.

La troika comunitaria -formada por Irlanda, Italia y Holanda- y la comisaria Bonino se desplazarán el sábado a la región para evaluar la crisis humanitaria. Según la Comisión Europea, estos momentos hay en la zona alimentos para suministrar raciones de entre 1.600 y 1.800 Kilocalorías por persona y día durante dos meses a 1,2 millones personas. Estos alimentos se encuentran almacenados en Uganda y Tanzania a la espera e que los voluntarios puedan acceder a la zona. El único problema, según Bruselas, es que se garantice el acceso libre y sin trabas a los refugiados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de noviembre de 1996

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