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La ruina de Tarazona

"Ha disminuido el turismo y la riqueza de la ciudad. Es una barbaridad que la catedral lleve 15 años cerrada". La teniente de alcalde del Ayuntamiento de Tarazona (Zaragoza), Pilar Carcavilla, (PP), indica el efecto del cierre de la catedral ante la amenaza de ruina total. Con 11.000 habitantes, a 15 kilómetros del parque del Moncayo y a 92 de la capital, Tarazona, -actualmente sin obispo- tiene apuntalada con un armazón metálico su catedral gótica y mudéjar. Los tesoros de la catedral -21 retablos, 380 incunables- se guardan en un museo provisional, donde en la pasada Semana Santa se robó un incunable del siglo XVI. El proyecto de restauración de la catedral, realcado por el arquitecto Ricardo Aroca, tiene un presupuesto de 1.500 millones de pesetas. Un proyecto anterior elevaba el mismo a los 3.500 millones. La iniciativa de una asociación de amigos de la catedral -tiene 400 socios- ha permitido restaurar un retablo y el claustro mudéjar para mantener abierta la esperanza y programar actividades -en una Semana Santa acudieron 4.500 personas-, pero ahora está paralizada, al faltar 50 millones para completar estas obras, prometidos por la Diputación aragonesa."Los más jóvenes son los más sensibilizados" dice Pilar Carcavilla. "Aunque la ciudad tiene un palacio episcopal, plaza de toros ortogonal y otros monumentos, la catedral es el signo de identificación. Los más jóvenes ni siquiera la conocen por dentro. Da mucha pena cuando llega un autobús y pregunta por la catedral".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de noviembre de 1995