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Asesores de la UE, contra etiquetas de alimentos de ingeniería genética

Los alimentos que hayan sido sustancialmente alterados mediante técnicas de ingeniería genética deberían llevar una etiqueta para alertar a los consumidores, según un grupo asesor independiente de la Unión Europea. Sin embargo, estos nueve expertos han rechazado la obligatoriedad de etiquetación sistemática de dichos alimentos, en contra de la posición de la mayoría de los países de la UE.

Noelle Lenoir, abogada francesa que preside el grupo (científicos, juristas y expertos en ética), ha declarado que no hay necesidad de indicar al consumidor que un alimento ha sido producido mediante ingeniría genética si su composición no ha sido básicamente alterada. Lenoir no ha dado ejemplo de uno y otro tipo de productos, afirmando que es una decisión que deben tomar las autoridades, de la UE.

La opinión de estos asesores, que no es vinculante, surge en un momento en que los países de la UE pretenden tomar, una decisión sobre cómo regular los nuevos alimentos, incluidos los genéticamente alterados para lograr características especiales, como mayor resistencia a las plagas o a la putrefacción.

En la UE no hay acuerdo sobre cómo deberían ser etiquetados estos alimentos: la mayoría de los países defienden que todos los productos desarrollados por ingeniería genética deberían llevar una explicación para el consumidor acerca de cómo han sido producidos. Pero una minoría importante, apoyada por la Comisión Europea, afirma que sería injusto estigmatizar los nuevos alimentos y que sólo se debería imponer etiquetas distintivas sobre una base de análisis caso por caso.

El grupo de expertos se sitúa en esta segunda postura y sostiene que los consumidores deben saber que un alimento ha sido producido por ingeniería genética sólo si con ella se han producido "cambios sustanciales en la composición, valor nutritivo o uso para el que el producto está destinado". Los expertos recomiendan que se abran vías de información al público sobre estos alimentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de mayo de 1995