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Las distribuidoras doblan más filmes al catalán para conseguir nuevas licencias

La Ley del cine se nota menos en Galicia y el País Vasco

En las largas negociaciones que cuajaron el pasado año en la Ley del cine, el Gobierno catalán logró algunas ventajas para la normalización lingüistica. De una de ellas -más licencias de doblaje si los filmes europeos se exhiben en una segunda lengua (vasco, gallego o catalán)- se empiezan a ver sus efectos: 10 películas europeas se han estrenado o se estrenarán próximamente en versión catalana y española.

No se trata de una campaña de normalización lingüística llevada a cabo por las distribuidoras: las licencias de doblaje llegan a agotarse y ésa es una buena forma de obtenerlas. Cataluña es, con diferencia, la comunidad autónoma con lengua propia en la que la nueva ley, que entró en vigor en junio del pasado año, ha tenido una mayor incidencia, En Galicia, el doblaje al gallego para salas comerciales es más inusual, como señala Pepe Coira, director del Centro Gallego de la Imagen, que recuerda que el primer filme extranjero estrenado en gallego en salas comerciales fue, recientemente El pico de las viudas, de John Irvin, un filme que también fue doblado y estrenado en versión catalana."Por supuesto que la nueva ley de cine es un motivo para doblar al catalán", afirma Antoni Llorens, responsable de Lauren Films. Un total de 50 películas extranjeras se han exhibido en catalán en salas comerciales desde que la Generalitat puso en marcha en diciembre de 1992 -un programa de ayudas al doblaje al catalán, por el que subvenciona la nueva versión y la promoción del filme -unos cuatro millones de pesetas- Lauren había doblado al catalán acogiéndose a estas ayudas, pero ahora tiene en cartera filmes como La princesa Caraboo, de Michael Austin, que ha doblado al catalán sin pedir. subvención y para conseguir una licencia de doblaje que le permite, por ejemplo, doblar el próximo filme de Woody Allen. Otras empresas están poniendo en práctica ya este sistema.

Más caras

Y es que con la nueva ley, las licencias -requisito legal para verter al castellano las películas estadounidenses-, están más caras que antes, cuando se conseguía una primera simplemente con la compra para su distribución de un filme español, y se sumaban licencias según la taquilla. Ahora, para obtener una licencia hay que comprar, estrenar y obtener al menos 20 millones de pesetas con una película comunitaria.

Y si la distribuidora quiere una segunda licencia, doblar ese mismo file, ya con 30 millones de pesetas, a una segunda lengua.

La Consejería de Cultura del Gobierno Vasco señala que no se han notado en esa comunidad autónoma los efectos de la nueva ley, y que la exhibición de filmes extranjeros en euskera es excepcional. En Cataluña, pese a que la presencia de películas en catalán no deja de ser minoritaria, se han conseguido ya algunas cifras que la Dirección General de Política Lingüística de la Generalitat se encarga de poner de relieve: Desde que en 1992 se dobló al catalán el Hamlet protagonizado por Mel Gibson, un millón de espectadores han pasado por las salas para ver cine extranjero en catalán.

Miquel Reniu, responsable de Normalización Lingüística, no puede ocultar la satisfacción por estas cifras. "Los distribuidores se encuentran con que no tienen tantas licencias como antes, y que para tener licencia acuden a este especial efecto de promoción", asegura.

101 dálmatas, el primer filme de Disney que se estrenará en catalán, se ha acogido a las ayudas a la Generalitat. "Resuelto el tema de los filmes europeos, ahora se trata de atraer a las películas estadounidenses", señalan fuentes de la Generalitat. Reniu, por su parte, confía en que en, el reglamento de la ley abra la puerta al cine estadounidense al doblaje en catalán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de febrero de 1995