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El aceite de palma es el más nocivo en las grasas de la dieta española

Si las recomendaciones dietéticas aconsejan que las grasas deben suponer entre el 30% y el 35% del aporte calórico total, la proporción de estos principios inmediatos en la alimentación española actual se sitúa en el 41%, según el estudio DRECE (Dieta y Riesgo de Enfermedades Cardiovasculares en España), que fue presentado la semana pasada en Madrid en el cuarto Simposio Internacional de Lípidos y Aterosclerosis. Este simposio se constituye como foro de referencia mundial sobre los lípidos y la influencia de la alimentación en el metabolismo lipídico.

El elevado consumo de grasas se debe principalmente a la ingesta de grasas vegetales saturadas, procedentes, sobre todo, del aceite de palma, que contienen los alimentos de bollería, pastelería, helados y precocinados.

Según el doctor José Antonio Gutiérrez Fuentes, director del estudio DRECE y del comité organizador de este cuarto simposio, si hace tan sólo 10 años el aceite de soja representaba el 20% del consumo mundial de grasas y el aceite de palma apenas alcanzaba el 1%, estos porcentajes se igualan ahora en el 15%. Es decir, el consumo de aceite de soja se ha reducido y el de palma se ha disparado. El de girasol y el de oliva no se han modificado en el mismo periodo de tiempo, manteniéndose en el 5% y el 1%, respectivamente.

Etiquetado europeo

"Las grasas vegetales", explicó Gutiérrez Fuentes, "son saludables y no elevan el nivel de colesterol cuando son grasas , poliinsaturadas, como las de los aceites de soja, girasol o maíz, y monoinsaturadas, como la del aceite de oliva. Sin embargo, si esas grasas vegetales son saturadas, como las procedentes de los aceites de palma, coco y palmiste, resultan tan dañinas para la salud como las grasas animales. Estos dos grupos de grasa elevan el nivel de colesterol y contribuyen al depósito de la placa de ateroma que va obstruyendo las arterias y precipita la aparición de arterioesclerosis".Sin embargo, existe la creencia generalizada de que las grasas de origen vegetal son sanas. La normativa europea que rige el etiquetado de los alimentos, vigente en España, sólo obliga a especificar la procedencia de la grasa, pero no el tipo. De hecho, en bastantes productos se hace constar que contienen o están elaborados con grasas vegetales, en la mayoría de los casos con aceite de palma. En opinión de Gutiérrez Fuentes, algunas normas de etiquetado alimentario son confusas y ambiguas.

El incremento mundial en el consumo de grasas vegetales saturadas obedece a razones sociopolíticas y económicas de Estado, que, en opinión de Gutiérrez Fuentes, van mucho más allá de los intereses de la industria alimentaria. "Ésta cada vez está más sensibilizada", añadió, "y constantemente está investigando en la mejor elaboración de los a imentos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de mayo de 1994