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LOS LÍMITES ÉTICOS DE LA INVESTIGACIÓN BIOLÓGICA

A un paso de la clonación humana

La división de embriones en un laboratorio de EE UU inicia el debate sobre sus consecuencias

Nueva York / Washington

La primera demostración clara de que los embriones humanos pueden ser divididos y replicados en múltiples copias idénticas y, un día, tal vez, hacerlos crecer hasta convertirlos en seres adultos exactamente iguales, acaba de ser presentada en Washington por un equipo de investigación. El experimento se ha hecho con embriones que no podrían haber sobrevivido pero que duraron lo suficiente para mostrar que las técnicas de división de embriones humanos funcionan. La prueba no supone un avance espectacular desde el punto de vista científico, ya que ha utilizado métodos usados habitualmente para clonar embriones animales, que no tienen nada que ver con la ingeniería genética, pero suscita graves cuestiones éticas.

El objetivo sería, según han explicado los científicos, aumentar el número de embriones que pueden ser implantados en mujeres que producen excesivamente Pocos óvulos viables en los tratamientos de fertilización in vitro. Como pueden ser congelados, sería posible que unos padres tuvieran un hijo y, años después, usaran un embrión clónico congelado para tener un gemelo idéntico al primero."Esto demuestra la viabilidad de la clonación; algún día, andando el tiempo, si somos técnicamente capaces y es éticamente aceptable, se puede hacer", declaró el domingo pasado Jerry Hall, de la Universidad de Yale. El experimento que ha hecho, quedándose a un paso de la clonación auténtica, ha demostrado que muchas de las tecnologías que se están utilizando para clonar animales de granja pueden, probablemente, ser aplicadas en seres humanos.

Inviables

El logro, anunciado en una reciente reunión de expertos sobre fertilidad, se publicará esta semana en la revista Science. El trabajo ha sido realizado en el Centro Médico Universitario George Washington. Los investigadores han hecho los experimentos con 17 embriones que no habrían sobrevivido por haber sido fertilizados con exceso de esperma.

Hall y su equipo extrajeron células vivas de los embriones y conservaron 48 embriones clónicos creciendo brevemente en placas de cultivo. Los clones separados se consideraban toti-potentes, lo que significa que cada uno es teóricamente capaz de crecer en un adulto idéntico a los demás, si es normal.

No es una sorpresa que se haya intentado hacer este experimento. El trabajo en animales de granja está tan avanzado -existe en Japón media docena de vacas clonadas de un único embrión- que era inevitable el paso hacia experimentos con humanos.

'Ta idea de clonar seres humanos es desagradable. Sin embargo, es justificable en el caso de una mujer que -sea capaz de producir sólo uno o dos embriones", ha declarado Gary Hodgen, presidente del Instituto Jones para la Medicina Reproductora en Norfolk (EE UU). "Por lo tanto, a una escala muy cualificada, esto es éticamente aceptable y científicamente importante".

Por el contrario, continúa Hodger "sería inaceptable si se convierte en un método para propagar voluntariamente una familia de individuos, todos idénticos, en pares, o de tres en tres. Si esto se hizo porque alguien piensa que es divertido y atractivo hacerlo, me gustaría que se reconociera como éticamente repugnante".

Bret Mellinger, jefe del centro para la reproducción en el Island Jewish Medical Center (Nueva York), afirma que "la tecnología siempre va más deprisa que la ética. Nos plantea Cuestiones realmente cruciales, muchas cuestiones orwellianas. Es importante llevar la cuestión a un debate nacional".

Las implicaciones éticas son complejas, dicen los expertos.

Una posibilidad en este Nuevo Mundo Feliz es que los padres guardaran copias idénticas de embriones de manera que si su hijo necesita después un trasplante de órganos, la madre podría dar a luz un hermano idéntico perfecto para la donación de órganos. O los padres podrían guardar un embrión congelado como una copia de seguridad de su hijo por si éste muriera, de forma que podrían tener una réplica idéntica.

Como un susurro

Ahora que la clonación de embriones humanos es claramente una posibilidad, mucha gente se pregunta por qué ha surgido como un susurro y no como un grito. La respuesta parece estar en el hecho de la clonación de humanos forma parte del submundo de la fertilización in vitro, un área de investigación que el gobierno de EE UU ha decidido abandonar.

Sin financiación pública, las investigaciones en este campo se han estado realizando por científicos emprendedores, muchos de los cuales salieron de laboratorios del Gobierno para establecerse por su cuenta, la única forma de trabajar en embriones humanos. Aunque se han hecho avances espectaculares en los 15 años transcurridos desde que nació el primer bebé probeta, ningún comité nacional se ha ocupado en EE UU de las cuestiones éticas que rodean la investigación.

"Científicamente no es algo muy significativo, pero ésto levanta las preocupaciones morales y legales", ha comentado Arthur Caplan, director del Centro de Bioética de la Universidad de Minnesota. "No es una investigación de Premio Nobel ni de un laboratorio de millones de dólares; es algo muy simple". A pesar de los escrúpulos de la mayoría de los científicos, afirma este investigador de Minnesota, no hay forma de controlar o contener esta tecnología.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de octubre de 1993