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Colaboradores de Franco homenajean al dictador en un curso de la Complutense

José Prat, Fernando Arrabal y Marcelino Camacho revivirán hoy su lucha contra el régimen

La primera mesa redonda del curso Franco y su época, organizado por la Universidad Complutense dentro del programa veraniego de San Lorenzo de El Escorial, se convirtió ayer en una suerte de homenaje a la memoria del dictador fallecido en 1.975 y de cuyo nacimiento se cumple en diciembre un siglo. La mesa redonda agrupó, bajo el lema Los que conocieron a Franco, a tres íntimos colaboradores del caudillo en sus útimos años de vida: su médico personal, Vicente Pozuelo; su ayudante militar, general de Artillería Antonio Galbis, y Joaquín Gutiérrez Cano, ministro de Planificación del Desarrollo en el primer Gobierno de Carlos Arias y en la actualidad director adjunto de la Fundación Francisco Franco.

Los tres, moderados por el director del curso, el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Luis Suárez Fernández, desgranaron durante más de dos horas y media una cascada de anécdotas que arrojaron poca luz sobre aspectos desconocidos de la historia del régimen, pero que sirvieron para regocijar a un auditorio compuesto en buena parte por incondicionales. Franco, según lo que se escuchó ayer en la sala, estaba adornado por todo tipo de virtudes civiles y castrenses, que ayudaron a traer a España una época de progreso desconocida e irrepetible: Franco era austero, paciente, benevolente, valiente, religioso, magnífico enfermo, estadista prudente, con sentido del humor... Muy pocas cosas lograban crispar su sereno semblante: la cobardía y la infidelidad matrimonial. Y si así fue su vida, hoy se hurtan reconocimientos a su memoria y, según recalcó el doctor Pozuelo, se le quiere convertir en "otra leyenda negra de España".Al margen de lo anecdótico, pocos datos aportó la mesa redonda. En un curioso diálogo entre Pozuelo y el general Galbis se puso de relieve cómo en la madrugada de la muerte del dictador, 20 de noviembre de 1975, el entonces presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, ordenó a las personas que velaban en La Paz la agonía de Franco que después del óbito esperaran dos horas para dar a conocer la noticia y que se bloquera cualquier comunicación telefónica desde el centro sanitario. Esa prohibición incluía comunicar el hecho al entonces príncipe Juan Carlos, jefe del Estado en funciones. Con una curiosa estratagema, en la que intervino la esposa de Pozuelo, la noticia pudo ser transmitida a la Zarzuela a los pocos minutos. Aquella misma mañana, don Juan Carlos se encargaría personalmente de mostrar a Arias su enfado por ese proceder.

Proceso reversible

Pozuelo, que en más de un momento no pudo ocultar su emoción cuando recordó los últimos días del caudillo, negó con vehemencia que se prolongara inúltilmente la vida del enfermo y se le hiciera sufrir. El médico que encabezó un equipo en el que llegaron a participar 40 doctores, afirmó que la enfermedad de Franco era reversible hasta que se presentó una peritonitis y que sólo tenía en contra su avanzada edad y, explicó, "la enorme tristeza que le causó la traición de la Iglesia española".Si ayer la figura del dictador salió de la rnesa redonda revestida cual personaje providencial, hoy lavisión va a partir de un ángulo diametralmente opuesto: el histórico socialista José Prat, el dramaturgo Fernando Arrabal y el presidente de CC 00, Marcelino Camacho, serán los encargados de contar la historia del régimen tal y como la vivieron quienes lucharon durante años por restablecer la democracia. Será la continuación de un curso que cuenta ya con una importante baja en su nómina de ponentes: el historiador Raymond Cartno va a poder estar en El Escorial por haber sufrido una embolia cerebral.

Por la mañana, informa , el director del curso, Luis Suárez, había destacado en su intervención que Franco, "ante todo fue militar". 'Tensaba con una mentalidad de militar, creía que las grandes virtudes cívicas tenían que ser virtudes militares trasladadas a la. vida civil", matizó. Pero además 'Túe monárquico" y acertó en la persona elegida por él para ser rey.

Entre las intervenciones de los próximos días destaca la del ex ministro y cuñado de Franco Ramón Serrano Súñer, que ha renunciado a hablar de la política exterior del régimen para centrarse en la figura histórica del caudillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de agosto de 1992