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"No se puede concebir el europeísmo sin el judaísmo", dice ShIomo Ben Ami

El diplomático israelí concluye un curso sobre la expulsión de los judíos

"Los judíos de Europa son tan europeos como el que más, y no se puede concebir el europeísmo sin el judaísmo; por ello la idea hitleriana fue, ante todo, absurda", dice Shlomo Ben Ami, ex embajador de Israel en España, miembro del Partido Laborista de su país e historiador, que ha dirigido esta semana un curso en El Escorial (Madrid) sobre la expulsión de los judíos. En estos tiempos se habla mucho de la Europa institucional y económica. Pero advierte que Europa no podrá ser sin el rescate de su herencia cultural.

Cruzada la mitad de 1992 -el ano de la conmemoración de la expulsión de los judíos de Sefarad-, Ben Ami considera que se ha ido consiguiendo lo que se pretendía: que los españoles tomaran conciencia dé que los judíos son parte de su historia, que si bien no se manifestó en elementos muy visibles como la influencia musulmana en la arquitectura, sí está muy presente en literatura, costumbres y música, por ejemplo.También se pretendía que los judíos comprendieran que España, con la expulsión, no fue sólo un episodio tan traumático como la destrucción del segundo templo, precedido de pogromos, conversiones forzosas y quemas de casas, sino un lugar en el que vivieron, en el que durante mucho tiempo hubo pluralidad y cosmopolitismo, y donde contribuyeron con libertad al desarrollo de la ciencia, el arte y el saber. "Que yo esté o no contento con el desarrollo del año judío es irrelevante", dijo Ben Ami. "Es preciso verlo como un proceso de acercamiento de los Judíos con su pasado".

Saber si existe o no una cultura específicamente judía, y sobre todo de qué tipo, es uno de los grandes debates en la comunidad hebrea internacional, pues es la única que ha vivido más tiempo en la diáspora que en su lugar de origen; por así decir, más de viaje que en casa.Grandes corrientes

El hecho de que los judíos se encuentren en el centro mismo de las grandes corrientes del pensamiento y la sensibilidad, -la física, la música, el psicoanálisis, la literatura o los movimientos sociales- hace pensar a Ben Ami que "la mayor contribución de los judíos, fuera del ámbito religioso, se hace por judíos que se salieron de este ámbito, como Freud en el psicoanálisis, Leiberman en pintura o Einstein en física". Al tiempo, existe un problema de antropología cultural, sumamente difícil de resolver, y que es el de saber si la potencia de la cultura judía en la historia de la diáspora se debió precisamente al hecho de haber sido una comunidad perseguida y que, como se ha dicho muchas veces, tuvo que desarrollar un fortísimo intelecto y sentido artístico para mantener su identidad y su fortaleza como comunidad. Ben Ami desmintió, por otra parte, que los judíos sean menos nacionales que otros en las diferentes comunidades donde viven fuera de Israel. Prefirió la definición de "una primera identidad".

En España, la contribución de los judíos a la ciencia y la cultura se hizo sin salir de lo religioso, precisamente porque en aquel tiempo lo religioso era mucho más universal. Maimónides, el ilustre pensador judeo-español del siglo XII, fue una mente fundamental para el judaísmo y al tiempo para otras muy diversas materias. "Ése fue el último gran momento de la contribución judía sin salir de lo religioso".

"La verdadera hecatombe de la expulsión de los judíos reside en el empobrecimiento cultural", explica Ben Ami, pues en los lugares principales adonde tuvieron que dirigirse los judíos de la diáspora los grandes momentos de la cultura que habría de llegar, como el Siglo de las Luces, llegaron débilmente o con retraso". Al igual que existe un Talmud de Jerusalén (esto es, la compilación de leyes judías procedente del lugar de origen) y otro de Babilonia (el procedente de la diáspora), hay quienes difieren sobre la importancia de la cultura judía que se ha podido desarrollar en uno u otro lugar.A juicio de ShIomo Ben Ami, hoy es ésa "una polémica falaz, sin sentido. La cultura de los judíos de Europa y América se ha rubricado de nuevo en Israel. La hegemonía de Israel en lo que se refiere a la creación y el pensamiento de los judíos es grande".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de julio de 1992