Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA VISITA DEL LÍDER SOVIÉTICO

Gorbachov califica de anacronismo la enemistad ideológica "entre partes enteras del mundo"

Mijaíl Gorbachov destacó durante la cena de gala que los Reyes le ofrecieron anoche en el palacio de Oriente el inicio de una época "realmente nueva" en las relaciones entre España y la URSS. "No sólo se vienen abajo los prejuicios, temores y malentendidos seculares, sino que se atenúan las contradicciones que regían las relaciones internacionales". "En un lapso de tiempo asombrosamente corto, la enemistad ideológica entre partes enteras del mundo se está convirtiendo en un anacronismo", fueron las palabras del dirigente soviético ante la familia real, el presidente del Gobierno y 136 invitados.

Gorbachov fue optimista cuando habló de "la evolución hacia la paz, el desarme y la renuncia de la fuerza como solución de controversias", cuestiones que, dijo, conducen al "reconocimiento indiscutible de la libertad de opción" y a la "solidaridad" ante los infortunios ajenos; pero recordó al mismo tiempo que "eso no quiere decir que hayan desaparecido las condiciones miserables de la vida de millones de seres humanos". "Sin embargo", dijo, "en el prisma de la nueva mentalidad, la percepción de estos problemas ( ... ) se ha convertido en preocupación mundial. Aquí radica la garantía de su solución".Tras manifestar el deseo de que la URSS esté "debidamente representada" durante los actos del V Centenario, resaltó la "influencia espiritual" entre ambos países. Puso como ejemplo la importancia de Don Quijote en la cultura de la URSS, antecedente directo de uno de los grandes mitos de la literatura soviética, el príncipe Mishkin, protagonista de El idiota de Dostoyevsky. El discurso de Gorbachov, interrumpido por el traductor al español, duró más tiempo del previsto.

Don Juan Carlos, en su intervención, se hizo eco del marcado carácter económico de la visita de Gorbachov y destacó la buena predisposición española en este sentido. "España, que cuenta con una economía dinámica en proceso de expansión hacia el exterior", dijo "está abierta a la cooperación con otros países y particularmente con el vuestro. Por ello, estamos dispuestos a promocionar el intercambio de empresarios y técnicos, en todos los sectores de la economía".

136 comensales

Las 136 personas asistentes a la cena, que dio comienzo pasadas las 21.20 horas, saborearon una sopa de alcachofas, supremos de lenguado, pato de corral a la miel y al pomelo y maíz a la mantequilla, regado con vinos del país y cava Perelada. El postre fueron crepes de frambuesa. El comedor de gala del Palacio Real comenzó a prepararse 14 horas antes de que se iniciase el acto.

Julio Anguita y la delegación soviética -unas 30 personas, incluido Gorbachov- fueron los únicos invitados que no llevaron atuendo de gala y lucieron traje y corbata. Tras la cena -amenizada con piezas de Chaikowski y Borodin- que concluyó al filo de la medianoche, el Rey fue presentando a su invitado a los asistentes. Mientras los empresarios trataban de concretar un encuentro para hoy con el líder soviético, Raísa departía con los Nobel Severo Ochoa y Carnilo José Cela.

El príncipe Felipe, las infantas Elena y Cristina, varios ministros y representantes de instituciones de la cultura, civiles y militares se encontraban entre los 136 asistentes a la cena celebrada en el Palacio Real.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de octubre de 1990

Más información

  • El Rey resalta la predisposición española a ayudar económicamente a la Unión Soviética