Reportaje:La polémica nuclear en el cineOTAN

'El supuesto realismo de esta mala película'

Curioso resulta el impacto emotivo que ha tenido la película El día siguiente entre los diplomáticos y expertos que siguen de cerca el tema nuclear en la OTAN, aunque las opiniones consultadas están divididas. "Muy aguda", señala una fuente atlántica. "El tratamiento de la amenaza y su desarrollo no tiene nada que ver con la realidad", comentó otra. Un punto de acuerdo: el interés se centra principalmente en el modo en que se dispara la guerra nuclear. Los efectos no han impresionado.En la sede de la OTAN en Bruselas ha habido al menos dos pases privados de esta película en el mes de diciembre pasado. Un pase fue para los encargados de información de las delegaciones nacionales. El otro, para el equipo permanente del Grupo de Planes Nucleares (NPG).

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El supuesto realismo de algunas escenas de crisis es lo que más ha impresionado a los especialistas, y muy particularmente el momento en que se abren los silos y los misiles escapan hacia el cielo; algunos expertos se han puesto nerviosos ante lo fácil que resulta el que se dispare la guerra nuclear.

En estos medios se resalta la frialdad del militar que coge el teléfono y oye: "¡Trescientos misiles atacan!". "¿Es un ejercicio?", pregunta. Y ante la respuesta negativa se vuelve sin inmutarse y asiente: "Es real". También se descarta la parte del general en el avión que recoge la llave y los datos de ata que con una tremenda rutina.

Es la crisis lo que ha impresionado. Las escenas de destrucción en "esta mala y aburrida película" según un diplomático alemán, "no son muy realistas. Hemos visto escenas más impresionantes de destrucción durante la segunda guerra mundial. Ésta es una película para americanos".

Incógnita en Europa

En la película no se sabe qué pasa en Europa. Tan sólo se habla de lejos de algunos ataques, como el del misil que cae sobre el cuartel general del mando de la OTAN (Shape) a 60 kilómetros de Bruselas. Allí existen refugios antinucleares. No así en la sede diplomática de la OTAN a las afueras de Bruselas.

Las fuentes consultadas apuntan, por una parte, al automatismo del desencadenamiento de la guerra, pero también al irrealismo de la rapidez de la respuesta mutua.

En una dimensión propiamente belga, el ministro del Interior, Charles Ferdinand Nothom, se vio obligado a convocar una conferencia de prensa tras el estreno de la película en salas comerciales de la capital. Explicó que Bélgica no cree necesario ni razonable dotarse de refugios antinucleares, prefiriendo potenciar las medidas de intervención para paliar los efectos de un posible ataque nuclear después de que éste hubiera tenido lugar.

Como dato anecdótico se puede señalar que Manuel Marín, secretario de Estado español para las relaciones con la CEE, se escapó a un cine de Bruselas para ver El día siguiente, con ocasión de una visita a esta ciudad para una sesión de negociación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de marzo de 1984.

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