Guerra y Solana protagonizan en Roma dos 'jornadas culturales', españolas

El vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, y el ministro de Cultura, Javier Solana, han presidido en Roma dos jornadas culturales españolas con motivo de un acontecimiento inédito en las relaciones entre España y este país.Como primera iniciativa importante del nuevo embajador político en Roma, Jorge de Esteban, cuatro personalidades de primera plana de este país, que por sus raíces progresistas y democráticas habían estado alejadas de la oficialidad española durante los tiempos del franquismo, han recibido ayer la Gran Cruz del Mérito Civil español.

Se trata del filósofo Norberto Bobbio, padre espiritual de los nuevos jóvenes dirigentes socialistas españoles; Leonardo Sciascia, el agudo escritor siciliano varias veces candidato al Nobel de Literatura; Vittorio Gasman, el actor teatral de fama mundial, y el financiero Nerio Nesi, presidente de Banca Nazionale del Lavoro, el mayor banco público italiano y uno de los 10 más importantes de Europa. Nesi ha sido el primer presidente socialista de este importante banco en la historia de la República.

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Marco de la Academia

Las condecoraciones a las cuatro personalidades italianas unidas por profundos lazos de amistad a España fueron entregadas ayer tarde en el marco de la Academia de Bellas Artes de Roma por Alfonso Guerra, ante el ministro de Cultura español y numerosas personalidades de la capital y del Gobierno, entre ellos, el vicepresidente, Arnaldo Forlani; el ministro de Asuntos Exteriores, Giulio Andreotti; el presidente del Tribunal Constitucional, Leopoldo Elía, un papable para la presidencia de la República; directores de periódicos y numerosos personajes del mundo del arte.Mientras el embajador, Jorge de Esteban, hizo públicas las razones por las que había propuesto a Bobbio, Sciascia, Nesi y Gasman para las condecoraciones fue el propio Alfonso Guerra quien trazó un perfil de las cuatro personalidades italianas y de sus relaciones con España. Respondió en nombre de los cuatro el filósofo Norberto Bobbio.

Las dos jornadas culturales, durante las cuales Alfonso Guerra fue invitado a comer por el presidente de la República, Sandro Pertini, habían empezado con una conferencia del vicepresidente español en el aula magna de la Universidad de Roma ante un público de más de 400 personas, ante las que Guerra desarrolló el tema España invertebrada. Partiendo de los últimos dos siglos de historia española en los que, dijo Guerra, nuestro país "no encontró su síntesis por culpa de cirujanos de hierro y apóstoles del indeterminismo" y por sistemas "hurdidos a espaldas del pueblo", Guerra presentó el cambio, que es, dijo, "algo que trasciende el éxito de un partido" como la ruptura definitiva con aquella España invertebrada descrita por Ortega. Con el cambio, según Guerra, la España que ha ido ya madurando y tomando conciencia de sí misma durante los últimos 10 años de franquismo, "ha recuperado un fruto poco acariciado en el pasado: las libertades y la concordia", pasando "de la disgregación a la vertebración".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 10 de febrero de 1984.

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