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Grecia puede presionar a Francia para la apertura de la negociación agrícola con España

Mencionando la "solidaridad con el Gobierno español", un funcionario griego manifestó ayer la intención que tiene Grecia -país que preside en este segundo semestre de 1983 las reuniones de la Comunidad Económica Europea (CEE)- de forzarle la mano a Francia sobre la apertura del capítulo agrícola con España, sin esperar a que se resuelvan los problemas internos de la CEE, entre ellos la reforma de la normativa de protección a las frutas y hortalizas y al aceite de oliva. Grecia tiene, según esta fuente, la intención de llevar el caso al nivel político si es necesario.

El martes, poco después del fracaso del Consejo de Ministros de Agricultura de la CEE, el llamado "Grupo Adhesión" que prepara las negociaciones con España comenzó a examinar el documento agrícola sobre Portugal. El lunes podría incluso abordar el de España. Grecia tiene la intención de, si Francia bloquea el examen de este documento, pasar el caso al Comité de Representantes Permanentes, y si Francia sigue. bloqueando a este nivel, llevar el asunto directamente al próximo Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores en octubre. Francia se vería entonces obligada a poner un veto formal, paso que hasta ahora no ha dado, rechazando los conceptos de "condiciones previas" y hablando más bien de "precauciones inteligentes".

Según esta opinión el documento agrícola preparado por la Comisión Europea ofrece a España cuatro años de congelación de su sector hortofrutícola respecto a su integración en la CEE, y un período transitorio más largo para su sector del aceite. Esto, según esta opinión, permitiría negociar antes de resolver los problemas internos. Las buenas intenciones de la pasada presidencia alemana quedaron en nada y "de nada sirve enfrentar a los países comunitarios entre ellos", manifestó una fuente española.

Tampoco, de acuerdo con esta opinión española, es seguro de que si se resuelve lo que Francia quiere para sus frutas y hortalizas, París acepte negociar el capítulo agrícola con España. Luego puede pedir una reforma de los montantes compensatorios y otras medidas que sirvan de excusa para lograr los máximos beneficios posibles de la negociación para el ingreso español. Y si hay que esperar a la reforma de la protección al sector hortofrutícola, la espera puede ser larga. Unida al tremendo y complejo problema del aceite de oliva, con excedentes crecientes -tema que Italia quiere resolver a toda costa- y la incógnita sobre quién financiará toda esta operación, la reforma del llamado acervo mediterráneo" puede no llegar, si acaso, hasta la cumbre de Atenas en diciembre. Y lo que está en juego es una reforma global de la CEE, es decir, la creación de una nueva Europa. España no puede ser optimista y quizás haya que revisar los plazos preconcebidos para el ingreso en la CEE. Las realidades pesan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de septiembre de 1983