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Acuciante necesidad de alimentos en Nicaragua

El principal problema que afrontan los nicaragüenses en este momento es la falta de alimentos para atender a un millón de personas, la mitad de la población de la nación.El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), estima que durante los próximos seis meses la alimentación de ese millón de seres depende única y exclusivamente de la ayuda externa.

Se calcula que son necesarias trescientas toneladas diarias de alimentos, pero la colaboración extranjera que se recibe actualmente es de 150 toneladas.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) entregó ayer a Nicaragua veinte millones de dólares para reforzar su maltrecha economía, que arrastra una deuda externa de 1.300 millones de dólares.

Varios países, entre ellos España, han anunciado en los últimos días medadas de ayuda concreta al pueblo nicaragüense. Ayer, un aparato de las fuerzas aéreas de la República Federal salió de Colonia con treinta toneladas de mercancías diversas.

Una reorganización difícil

Tres miembros de la dirección nacional conjunta del Frente Sandinista explicaron ayer en conferencia de prensa algunas de la prioridades del nuevo Gobierno y su punto de vista sobre varios aspectos de la reconstrucción en marcha. Los comandantes guerrilleros pidieron a los nicaragüenses que confíen en la revolución, y solicitaron que no cunda el pánico económico y no se retiren masivamente fondos de los bancos.

Daniel Ortega, miembro de la Junta de Reconstrucción, precisó que los mandos militares ceden paulatinamente responsabilidades a los civiles y se concentran ya en la organización de un Ejército nacional basado en las fuerzas irregulares que derrocaron a Somoza.

Bayardo Arce, por su parte, reconoció que existe inquietud por el actual control de los medios informativos, pero aseguró que los medios de comunicación nicaragüenses pasarán en el futuro a manos privadas. Sobre la emigración, Arce señaló que no hay restricciones para la salida del país, salvo en el caso de personas con responsabilidades políticas o militares contraídas al servicio del somocismo.

Washington y Managua

Washington, mientras tanto, está considerando la ayuda militar solicitada por el nuevo Gobierno de Nicaragua. Su embajador en Managua, Lawrence Pezzullo, presentó el martes sus cartas credenciales ante la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. Pezzullo participó en la etapa final de las negociaciones que culminaron con la salida de Somoza de Nicaragua.

El Gobierno de Nicaragua, en relación con el derrocado dictador, ha reiterado que «buscará por todos los medios legales a su alcance, independientemente del tiempo o los esfuerzos necesarios», la extradición de Anastasio Somoza. El procurador general de la República, Ernesto. Carrillo, declaró ayer que Nicaragua basará su demanda en el precedente del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez, devuelto a su país por Washington.

Honduras negó ayer oficialmente que su territorio sirva de trampolín para una fuerza encargada de invadir Nicaragua. Un comunicado de la Junta Militar que gobierna el país centroamericano, dirigido «a la conciencia internacional», precisa que son absolutamente falsas las versiones acerca de este pretendido ejército contrarrevolucionario. El Gobierno de Tegucigalpa afirma que se mantiene fiel «al principio de no intervención en los asuntos de otros Estados».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de agosto de 1979

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