El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta del país, Rosario Murillo, en Managua, el pasado junio.
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Las orejas de Daniel Ortega

Para sacar a Ramírez de circulación, el régimen ha invocado delitos convencionales como lavado de dinero, pero también otros que sólo existen en las dictaduras: menoscabo a la integridad nacional o algo llamado “provocación, proposición y conspiración”

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