Julián Marías habló en Buenos Aires sobre la lengua castellana

«Todos nosotros estamos instalados en una lengua desde la cual nos proyectamos, aunque el hombre vive en una múltiple instalación», dijo el filósofo Julián Marías, durante una conferencia pronunciada en los actos conmemorativos del milenario de la lengua castellana, que coinciden con la Feria del Libro de Buenos Aires. El español es una lengua de extraña y maravillosa claridad -añadió el profesor Marías- y su ámbito es totalmente transparente y de una gran solidez al mismo tiempo. A los grandes escritores los entienden a través de sus obras los campesinos, los aldeanos de los más apartados lugares. Su riqueza de modismos, expresiones, giros o licencias son como las especias: sirven para dar enjundia y sabor, son la sal y pimienta en el comer y decir.Resaltó el sentido universalista de nuestro idioma. Hablar y escribir en español -manifestó- entraña una gran responsabilidad, puesto que representa una forma de nuestra persona, nuestra sangre. Por este motivo es preciso preocuparse, tener preocupación por el modo de usar y abusar de la lengua. Consideró inadecuado el término latinoamericano. «Sólo existe una literatura, una poesía, una novelística: la hispanoamericana. » Sobre los distintos giros de la lengua en países hispano-hablantes, aclaró que no son autóctonos o nativos. Los americanismos -dijo- son viejas palabras españolas que perdieron su vigencia en su tierra natal y quedaron arraigadas en otros lugares.

El conferenciante señaló que la lengua es espontaneidad, naturalidad. La vernácula, entrañable, familiar, en boca hoy de unos trescientos millones de personas, es «la lengua de nosotros». Con el español «el alcance de nuestra voz es incalculable».

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 17 de marzo de 1978.

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