Crítica | Una veterinaria en la Borgoña
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘Una veterinaria en la Borgoña’: viaje a la Francia vaciada

Todos los personajes y todo lo que ocurre en la pantalla resultan previsibles, quizá solo es porque esta es una de esas películas que abraza sin complejos todos los clichés del mundo rural

Noémie Schmidt, en 'Una veterinaria en la Borgoña'. En el vídeo, el tráiler.

Aunque la mirada idílica de Una veterinaria en la Borgoña desemboca demasiadas veces en la ñoñería, la película fluye de la mano de su personaje principal, una parisiense instalada en un pueblo de la Francia vaciada donde se ve obligada a atender por un tiempo a todo tipo de mascotas y animales. La ópera prima de Julie Manoukian, hija del compositor francés André Manoukian, se apunta así a uno de los subgéneros más populares del cine galo (Un doctor en la campiña, de Thomas Lilti, ya apuntaba a la falta de médicos de las zonas rurales) para ofrecer un retrato del campo francés que huye del realismo para abrazar la comedia más acrítica y amable. Esta vez sobre una urbanita antipática y soberbia enfrentada a una vida más “auténtica”.

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El personaje que interpreta Noémie Schmidt, una chica que en su apartamento de la capital tiene una rata de mascota, se gradúa en la universidad con la intención de especializarse en virus y pandemias en un laboratorio de París. La estudiante dedica su lectura de fin de curso a la gripe española y a la amenaza (la película es de 2019) de un mundo que vuelve a reunir “las condiciones para otra pandemia devastadora”. Una determinación profesional sin duda visionaria truncada sin embargo por una llamada urgente de su tío, un veterinario jubilado dispuesto a pasarle el testigo de su oficio a su sobrina. Vacas, perros, gatos, loros, conejos y un zorro son algunos los animales que desfilan por la pantalla dispuestos a reblandecer el corazoncito de la ríspida protagonista y, de paso, el del impaciente espectador. Y si desde el principio todos los personajes y todo lo que ocurre en la pantalla resultan previsibles, quizá solo es porque esta es una de esas películas que abraza sin complejos todos los clichés del mundo rural frente al urbano para reivindicar una vida que sin duda hoy cobra otro sentido.

UNA VETERINARIA EN LA BORGOÑA

Dirección: Julie Manoukian.

Intérpretes: Clovis Cornillac, Noémie Schmidt, Lilou Fogli, Carole Franck, Caroline Gaget.

Género: comedia. Francia, 2019.

Duración: 92 minutos.

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