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Sánchez repesca a un veterano socialista para un nuevo órgano de Cultura

Javier García Fernández, jubilado en octubre, se reincorpora como Secretario General para coordinar las direcciones generales del libro, industrias culturales y bellas artes

Javier Garcia Fernandez
Javier García Fernández, en 2010, cuando desempeñó tareas como Director de la Oficina de Reclutamiento del Ministerio de Defensa.

Javier García Fernández (Madrid, 1949) vuelve al ministerio de Cultura. El pasado octubre a los 70 años fue cesado por jubilación del cargo de subsecretario por el entonces ministro José Guirao, pero ayer el Consejo de Ministros, a petición de Pedro Sánchez y formalmente por el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, ha aprobado su reincorporación en el ministerio. García Fernández será el Secretario General de Cultura, un órgano directivo de nueva creación, con rango de subsecretaría, según el Real Decreto emitido.

Catedrático emérito de Derecho Constitucional, Javier García Fernández es un veterano que ha formado parte de los Gobiernos de los tres presidentes socialistas. Ahora recupera sus responsabilidades anteriores al quedar bajo su mando las direcciones generales del Libro, de Industrias Culturales y de Bellas Artes. Reportará directamente al ministro. Por su parte, la subsecretaria de Cultura, Andrea Gavela, se queda con el control del ICAA, INAEM, Biblioteca Nacional, Museo del Prado y Reina Sofía. El resto del organigrama del área cultural del ministerio queda igual que estaba con el exministro Guirao. Así, los responsables del INAEM (Amaya de Miguel), el ICAA (Beatriz Navas), Bellas Artes (Román Fernández Baca) e Industrias Culturales (Adriana Moscoso) vienen del equipo anterior y mantienen sus funciones. Una  novedad es María José Gálvez, la nueva directora general del Libro. García Fernández se convierte así en el único miembro de la cúpula del ministerio con experiencia en la gestión cultural. Tanto la jefa de gabinete, Mónica Serrano, el propio ministro o la subsecretaria carecen de ella. Uribes tiene, eso sí, una amplia experiencia como gestor en otros ámbitos: ha sido director general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo, delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid y forma parte de la comisión ejecutiva federal del PSOE, donde se encarga del área de laicidad, tema sobre el que versa su último ensayo.

García Fernández cumplió 70 años en febrero de 2019 y tal y como establece el régimen jurídico del sector público, debía jubilarse. Fuentes de Cultura aseguran que el nuevo cargo es un puesto de libre designación y que por ello el requisito de ser funcionario no es imprescindible. "Necesitamos su conocimiento para emprender las reformas de varias leyes", apuntan esas fuentes.

El veterano gestor es uno de los padres de la Ley de Patrimonio Histórico de 1985 y uno de sus objetivos con Guirao  fue el de reformarla, incluyendo los hitos del Patrimonio Industrial, Inmaterial y Audiovisual. El borrador de esta reforma está ultimado y será una de las operaciones estrella de la nueva legislatura. García Fernández es un defensor de las ayudas públicas a las asociaciones de defensa del patrimonio, porque piensa que en la ciudadanía reside el futuro del legado artístico e histórico: “Cuanto más se fortalezca la sociedad civil, más protegido estará el patrimonio”, ha dicho en público. Su compromiso siempre ha sido aumentar la dotación económica en los presupuestos para estas asociaciones. Además, desde el nuevo cargo García Fernández está llamado a ser uno de los principales motores de la futura reforma de la Ley de Mecenazgo.

La carrera política de García Fernández se ha desarrollado en puestos técnicos decisivos y arranca en 1982, cuando fue elegido, con 33 años, para desempeñar tareas como asesor ejecutivo del gabinete del secretario de Estado para las relaciones con las Cortes y la coordinación legislativa, con Felipe González como presidente. Se mantuvo en el cargo 11 años. En 1987 entró en el Consejo de Administración del Patrimonio Nacional. Este órgano incluyó entre otras cosas, la gestión del Valle de los Caídos que en principio sería “temporal”, aunque casi cuatro décadas después aún está pendiente la regulación jurídica que permita desligar Culegamuros.

En 1988 García Fernández suma un nuevo cargo como secretario general técnico, y en 1992 se convierte en catedrático, y un año después pasa al ministerio de Presidencia, a propuesta de Alfredo Pérez Rubalcaba. En 2004 con el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, pasa al Ministerio de Vivienda, y en 2007 es nombrado subdelegado del Gobierno en Madrid. Alfredo Pérez Rubalcaba, como ministro del Interior, le llevó a la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar.

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