Arte

Fanny Eaton, la musa de la belleza mestiza

De origen jamaicano, contribuyó a redefinir los estándares de belleza y diversidad de los prerrafaelitas, para los que posó en la segunda mitad del siglo XIX

Retrato de Fanny Eaton realizado por Walter Fryer Stocks en 1859.
Retrato de Fanny Eaton realizado por Walter Fryer Stocks en 1859.Princeton University Art Museum / EL PAÍS

Fanny Eaton nació en Jamaica un año después de que se aboliera por completo la esclavitud en las colonias británicas. Hija de una antigua esclava negra, ambas se trasladaron a Londres. Allí, Eaton fue cocinera, costurera, trabajadora doméstica y, casi por casualidad, modelo para los pintores de la época. Se casó muy joven, y la actividad como modelo de pintura, que implicaba estar sentada, le ayudó a tener un sueldo para mantener a sus diez hijos.

Durante un periodo muy corto de su vida Fanny Eaton ejerció, gracias a su belleza, una gran influencia en las pinturas de la época. Su cabello rizado y sus rasgos exóticos la convirtieron en una modelo irresistible para los artistas, algunos de ellos miembros de la Hermandad Prerrafaelita. El movimiento Prerrafaelita, fundado en 1848, lo formaban un grupo de pintores, poetas y críticos de arte ingleses que buscaba volver al detalle abundante, a los colores intensos y a las composiciones complejas del arte italiano del Quattrocento. Creían que las poses clásicas y las elegantes composiciones de Miguel Ángel y de Rafael en particular habían sido una influencia corruptora en la enseñanza académica del arte, de ahí el nombre de Prerrafaelita.

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En un momento de la Gran Bretaña victoriana en el que las personas negras solían ser representadas en la pintura como objetos, en lugar de como sujetos, Eaton se ganó su lugar en la historia y en las pinacotecas. A las personas negras se las utilizaba para ilustrar comedia social, figuras históricas y ficticias, imágenes contra la esclavitud, fantasía exótica y retratos heterosexuales. Pero pintar la tez africana requería diferentes pigmentos, tonos exactos y la comprensión de la luz, así que también era una cuestión de demostrar experiencia con los pinceles, y por todos esos motivos la belleza y los rasgos firmes de la joven Fanny la encumbraron durante un corto periodo de tiempo -apenas ocho años entre 1859 y 1867-, como musa pictórica.

Fanny Matilda Antwistle, su verdadero nombre, nació en St. Andrews (Jamaica), el 23 de junio de 1835. Fanny era hija de Matilda Foster, una antigua esclava negra que había trabajado en las plantaciones de algodón británicas. La joven Fanny, sin embargo, fue registrada como ‘mulata’, un término peyorativo, y al no haber registrado un padre en su partida de nacimiento, es posible que este fuera un soldado británico.

Fanny y su madre se trasladaron a Gran Bretaña durante los años 40. Allí realizó diferentes trabajos de servicio en una casa. Cuando alcanzó la mayoría de edad, Fanny empezó a convivir con James Eaton, un conductor de un carro-taxi de caballos. Tuvieron diez hijos entre 1858 y 1879, pero nunca se casaron, quizá porque un matrimonio interracial habría sido mal visto por la familia de James.

Los primeros bocetos conocidos en los que aparece Fanny Eaton fueron realizados en 1859 por Simeon Solomon, que destacó desde muy joven en el dibujo. La casualidad pudo ser el detonante de la nueva actividad de la joven Fanny, que al parecer vivía cerca del pintor. Solomon realizó bocetos en grafito de Eaton como base para una pintura titulada ‘La madre de Moisés’, que se mostró en 1860 en la Academia Real, y que supuso su estreno como modelo ante el gran público. La pintura puede ser una representación visual de la propia familia de Eaton, ya que acababa de dar a luz a su hijo James y tenía una hija de dos años, también llamada Fanny.

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Fanny Eaton aceptó con gusto su nueva ocupación, ya que como madre primeriza que acababa de ser, solo por estar sentada podría completar el escaso sueldo doméstico que recibía para ayudar a la economía familiar.

Rebecca, hermana de Solomon, también pintó a Eaton como una joven india en ‘Una joven maestra’; y también un amigo de Solomon, Albert Moore, utilizó a Eaton como ‘La madre de Sísara’, un personaje bíblico. La joven modelo también aparece en la pintura del Antiguo Testamento de Millais, ‘Jefté’ (1867), y fue pintada por Rossetti en su pintura ‘La amada’ (1865), en la que aparece entre las damas de honor, en el centro, detrás de la novia. Y así, incontables autores y obras en una intensa carrera como musa pictórica durante la década de los 60.

Pero la imagen más hermosa e impresionante de Fanny Eaton posiblemente sea un retrato de una pintora olvidada, Joanna Boyce Wells, hermana de otro artista prerrafaelita, George Boyce. La pintura es un estudio para la cabeza de una profetisa de la época clásica o de Zenobia, una reina guerrera siria de la antigüedad. La imagen, antes conocida como ‘Cabeza de una mujer mulata’, ahora se la conoce como ‘Cabeza de la señora Eaton’. Vista de perfil es majestuosa, con sus hombros envueltos en finas cortinas y con joyas enrolladas a través de su espectacular cabello.

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El 18 de noviembre de 1874, aparece su nombre como contratada para las clases de la Escuela Prerrafaelita en la Academia Real, por lo que también conoció ahí a muchos artistas de renombre. Los registros muestran que le pagaban 15 chelines por cada sesión de posado. Eaton fue modelo para las clases de pintura hasta 1879. Después, se le pierde la pista, quizá por los diez hijos -seis hijas y cuatro hijos- que tenía que atender, ya que enviudó en 1881, con 45 años.

Cambió varias veces de domicilio y de trabajo, ya que fue costurera, cocinera y también ama de llaves, siempre viviendo con alguno de sus hijos y nietos.

Fanny Eaton falleció el 4 de marzo de 1924 a los 88 años. Senil y con todos sus recuerdos olvidados, sus restos reposan en el cementerio de Margravine, en Hammersmith. Durante décadas también estuvo olvidada para la crítica, y ese oscurantismo tal vez tenga que ver con su color de piel y sus orígenes de clase trabajadora.

Sin embargo, las imágenes que de ella cuelgan en algunas de las mejores galerías y museos del mundo, representando heroínas mitológicas, figuras bíblicas y bellezas famosas la han rescatado de ese olvido. En ellas destacó un modelo de belleza que logró imponer los cánones de la época, aunque, lamentablemente, ningún autor prerrafaelita la retrató frente a los paisajes caribeños en los que nació.

Hace dos años, para celebrar el centenario del derecho al sufragio de las mujeres, el periódico británico The Voice incluyó a Fanny Eaton, junto con Kathleen Wrasama, Olive Morris, Connie Mark, Diane Abbott, Lilian Bader, Margaret Busby y Mary Seacole, entre las ocho mujeres negras que más han contribuido al desarrollo de Gran Bretaña.

Además, entre octubre de 2019 y enero de este año, Fanny Eaton recibió otro homenaje al ser una de las 12 mujeres incluidas en la exposición ‘Hermanas Prerrafaelitas’ de la Galería Nacional de Retratos de Londres.

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