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La SGAE refuerza el poder de los socios con más ingresos

La entidad presidida por Pilar Jurado determina entre polémicas ampliar el número de votos a los que más recaudan. "Es una desvergüenza", dice un vicepresidente

Pilar Jurado, el 28 de febrero, en la sede madrileña de la SGAE.
Pilar Jurado, el 28 de febrero, en la sede madrileña de la SGAE.

La junta directiva celebrada ayer miércoles ha devuelto las aguas revueltas a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que se había centrado en la paz social para lograr escapar de la intervención del Estado en sus cuentas, estatutos y estructura. El consenso entre los colegios representados ha saltado por los aires cuando la presidenta, Pilar Jurado, ha propuesto y apoyado incluir en la reforma de los estatutos la ampliación de la ponderación del voto. La medida ha sido aprobada y quienes más recaudan tendrán más votos de los que ya tenían. En la SGAE, a más recaudación, mayor capacidad de decisión. Hasta ayer era de 30 votos, ahora es de 35. 

Para los críticos, es una alfombra roja a la llamada "rueda": así se conoce a una presunta trama, que investiga la justicia, por la que varios socios ingresan millones gracias a la música emitida en televisión de madrugada, con la colaboración de las propias cadenas. Estos socios "imponían gobiernos afines en la entidad", según uno de los autos del juez, precisamente gracias a esa acumulación de votos que ahora la junta ha decidido aumentar.

La medida tiene que ser refrendada por la asamblea general de socios del próximo 24 de junio, cita en la que los representados votarán si apoyan la reforma estatutaria. Jurado necesita la mayoría cualificada de dos tercios (el 66 %) para superar el aprieto. Sin embargo, las fuentes consultadas por este periódico avisan de que el colegio de Gran Derecho (artes escénicas) y el de Audiovisuales —dos de los cuatro que conforman la entidad— ya se han desmarcado y no votarán a favor. Esto acabaría con las aspiraciones de la nueva presidenta, que pretende reforzar el consenso en la SGAE para esquivar la intervención del ministerio de Cultura, pendiente de la autorización (o el rechazo) de la Audiencia Nacional. “La baraja se ha roto. Volvemos al caos”, asegura uno de los miembros de la junta directiva.

Miedo al voto

El aumento del máximo de votos no es ninguna petición de Cultura, ni de la Confederación Internacional de Autores y Compositores (CISAC). Es una respuesta a la aplicación de la nueva Ley de Propiedad Intelectual, aprobada en noviembre, que dicta a la sentidades a que todos los socios tendrán derecho al menos a un voto: la SGAE calcula que cerca de 100.000 nuevos socios podrán participar en las asambleas.

Ante esta situación, la presidenta de ls SGAE asegura que “mucha gente” le ha llamado preocupada con la obligación legal de asumir ese sufragio universal de todos los socios de la entidad. Los socios asustados con esta llegada masiva de “voto social” son los que más recaudan y generan, que ven cómo la incidencia de su participación se verá aminorada. “La ley nos obliga a darle un voto a todos los socios, aunque no genere nada. Esta medida le da mucho peso a esa gente, que son más del 60 % de los socios. Por eso hemos tomado esta decisión, después de estudiarla mucho, para que la medida no vaya en detrimento de la gente que sostiene esta sociedad. No puede ser que queden en inferioridad de condiciones ante socios que no contribuyen a la sociedad”, explica Jurado a este periódico por teléfono.

“No reforzamos la desigualdad”, asegura la presidenta, que cree que con esta medida se hace más ecuánime “la ley que nos han impuesto”. “Hay socios que no tienen conciertos, discos, obras de teatro, no han generado nada, hay miles de personas que están en esas condiciones. Es bueno que todos puedan participar pero genera un desequilibrio grande. Pasaríamos a una sociedad que tendrían el poder los del voto estatutario. Estábamos obligados a reequilibrar esta situación”, añade Pilar Jurado.

Asumir la desigualdad

La ponderación del voto es la esencia de la gobernanza en la casa de los autores. Actualmente, un socio puede llegar a tener 20 votos "permanentes" (por la trayectoria de los últimos cinco años) y 10 "temporales" (por los resultados de la temporada). Estos últimos, con el cambio aprobado, suben a 15. La mayoría de entidades de gestión de derechos de autor utiliza un sistema de voto ponderado, por lo que asume la desigualdad entre los socios. En la junta, los representantes del colegio de Pequeño Derecho (los músicos), que auparon a Jurado a la presidencia, son los más reforzados por el cambio. Este colectivo son el 83 % de los socios de la SGAE.

"Era previsible e inevitable, pero esperaba que lo hubieran hecho después de la reunión con la CISAC", explica Fermín Cabal, vicepresidente por el colegio de Gran Derecho. En una semana, la CISAC decidirá si expulsa a la SGAE del gremio internacional de entidades de derechos de autor. Cabal fue uno de los representantes que apostó por el diálogo "para salir del atolladero" en noviembre, cuando fue elegido presidente José Ángel Hevia. Entonces dijo que la SGAE debía arreglarse desde dentro tal y como les había pedido Cultura. Ahora, en cambio, afirma: "Han aprobado ampliar su número de votos y sumarse cinco más cada uno. Es una desvergüenza. Los 400 señores de la rueda esperan imponerse al resto de los socios, con 2.000 votos más".

La sombra de la intervención

Está por saber qué opina de la medida la CISAC. Últimamente, la junta había aprobado varios cambios dirigidos a satisfacer precisamente las exigencias de Cultura y la CISAC, para evitar sanciones: sacó adelante los textos de los nuevos estatutos, las medidas para implantar el voto electrónico en todos sus procesos electorales y estableció en los dos últimos repartos semestrales que la franja de la madrugada no puede ingresar más del 20% del total que la entidad recauda de las televisiones. Sus decisiones, en todo caso, dependen de la ratificación de la asamblea general.

Si los estatutos de Jurado no convencen a los socios, se encontrará con la misma situación que sus predecesores, José Miguel Fernández Sastrón y José Ángel Hevia. Los socios votaron en contra de los estatutos que uno y otro propusieron. A Hevia no le bastó con llegar al 58% de consensos. Los reiterados fracasos en la reforma de los estatutos son uno de los motivos por los que el Ministerio de Cultura ha solicitado a la Audiencia Nacional en febrero la autorización para la “intervención temporal” de la SGAE. Así que un nuevo rechazo puede ser el último. ¿Qué haría entonces Jurado? "Si llega ese momento os haré saber lo que haré en ese momento".

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