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El Congreso pincha “la rueda” de la SGAE, a pesar del PP

Los partidos aprueban la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que permite cerrar una web sin permiso del juez

Todo parecía listo y planchado para ser tramitada la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, en su camino al Senado, antes de la votación en la Comisión de Cultura. Pero el PP ha desatado la tormenta esta mañana a primera hora de la mañana al incorporar una enmienda al artículo 159. Y el descanso se ha prolongado de manera insólita mientras se negociaba en los pasillos. El PP ha tratado de librar a los autores de “la rueda” del tope del 20% y que solo afectara a las editoriales.

Sin embargo, la votación final ha tumbado la propuesta gracias a los votos en contra del PSOE y de Podemos y, sobre todo, las abstenciones de ERC, PdCAT, PNV y Ciudadanos. De esta manera, los beneficios generados en la franja nocturna quedan limitados por ley. Pero no ha sido fácil: “Hemos estado a un minuto y tres llamadas de perder contra la rueda”, aseguran fuentes del Congreso que prefieren no dar su nombre. Emilio del Río, portavoz del PP, ha preferido quitar hierro al asunto. La reforma de la ley de Propiedad Intelectual se ha aprobado con el apoyo de todos los partidos, si bien llega con años de retraso.  

Hoy ha quedado claro que el peso espiritual de la cultura es mucho más liviano que el económico. “Las peticiones han sido muy insistentes por todos los sectores interesados, porque se trata de una pugna por el poder y el dinero. Nos apasionamos mucho con estas dos cosas. Así que sin rencores y de buen rollo”, ha declarado José Andrés Torres Mora (PSOE), en un discurso conciliador en el que ha valorado la unidad de los cuatro partidos que han llevado las riendas de la reforma. “La democracia es resistente, pero no invulnerable”, añade.

Los ponentes han señalado el esfuerzo que han realizado por mejorar en la transparencia de las entidades de gestión de derechos de autor, en su democracia interna y en la elaboración de trabas contra “los abusos y los excesos”. Nadie la mencionó, pero todos se refieren a la SGAE. Ya se puede decir: el Congreso de los Diputados ha pinchado “la rueda” y los estatutos de la sociedad de gestión de derechos más grande de España tendrán que adaptarse a las normas que han puesto en marcha hoy los diputados.

Tras años de retraso, los diputados han logrado cerrar una ley maltrecha y aprobada sin el consenso de todos los grupos cuando el PP tenía mayoría. Aquella reforma nació en 2015 con la necesidad de reformarla en un año y hoy, tres años después, se ha consumado, pero con la participación del arco democrático al completo. En el mejor de los casos, la ley estará en activo a finales de diciembre. En el peor, a primeros de febrero, según Ignacio Astarloa, letrado del Congreso.

Sin embargo, no es un punto final, porque como dice Eduardo Maura (Podemos) “es necesario pensar una ley mucho más amplia” y adecuada a la nuevas necesidades tecnológicas de la sociedad. “Necesitamos una reforma integral que no hemos podido ejecutar. Alertamos de la necesidad de una Ley que clarifique y que no incurra en ninguna presunción de culpabilidad”, ha explicado el portavoz de Podemos en referencia a su voto en contra del polémico artículo 195, que “aconseja rebajar el papel del juez y no reforzarlo”.

Este punto, en el que se han encontrado Ciudadanos, PP y PSOE, ha sido uno de los pocos que ha roto el consenso, con Podemos en contra. Para Marta Rivera de la Cruz, la propuesta “contra la piratería agilizará la retirada de los infractores que traten de aprovechar la lentitud para vulnerar los derechos de autor que perjudica a la industria cultural”. El texto de la reforma dice sólo se requerirá la autorización del juez si se es reincidente en el delito.

Los nervios han crecido, sobre todo en el PP. Emilio del Río recordó la buena labor que hizo Íñigo Méndez de Vigo. De la chapuza de José Ignacio Wert, en 2015, se olvidó. De hecho, afirmó que “se ha mejorado el texto original”. “La cultura es Marca España, por eso tenemos que proteger a los que hacen la cultura. De eso va esta LPI. Hemos buscado un equilibrio entre los usuarios y los creadores de la cultura”, ha añadido.

Otro punto negro de la nueva ley: el artículo 71, que permite a las discográficas la explotación de los autores musicales durante su vida laboral y 80 años después de su muerte al 50% de los beneficios de sus obras, no desaparecerá de la norma. PP y PSOE han votado contra la propuesta de Podemos. Llamativo ha sido la abstención de Marta Rivera de la Cruz (Ciudadanos) en este punto.

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