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Navarra protege sus lugares de memoria histórica con multas de hasta 150.000 euros

La comunidad aprueba una ley para conservar los hitos de la represión franquista. La norma impulsa la resignificación de espacios similares al Valle de los Caídos

Interior de la cripta del Monumento a los Caídos en Pamplona.
Interior de la cripta del Monumento a los Caídos en Pamplona. EFE

“Solo la memoria, el recuerdo de lo sucedido, posibilita tomar conciencia del trauma”. Con estas palabras arranca la presidenta de Navarra, Uxue Barkos (Geroa Bai), la aprobación de la Ley de Lugares de la Memoria Histórica de la comunidad que gobierna, que hoy publica el BOE (y aprobó el Parlamento navarro hace unas semanas con el voto a favor de todos los partidos y la abstención del PP). Es una ley pionera en España y ha nacido para proteger los espacios vinculados al golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la represión durante la dictadura. La norma obliga a su protección, difusión, señalización, accesibilidad y fomento y establece sanciones de hasta 150.00 euros para quienes la incumplan o agredan con actos vandálicos.

Alguna de las infracciones estipuladas son la destrucción de fosas de víctimas en los terrenos incluidos en el mapa que ha confeccionado Navarra, los daños en espacios o mobiliario de los lugares de la memoria, la omisión del deber de conservación o de la comunicación de un hallazgo así como la negativa a colaborar con la Administración y la reiteración en las agresiones. Como instrumento de control y publicidad, se crea el Registro de Lugares de la Memoria Histórica de Navarra, donde aparecerán los espacios, inmuebles o parajes declarados como tales.

La ley define como lugar a proteger aquel espacio que sea de interés como patrimonio histórico de la memoria por haberse desarrollado en él hechos de singular relevancia, como fosas, lugares de detención y asesinato de las personas que sufrieron la violencia y la represión franquista y obras públicas construidas con trabajos forzados de personas presas durante el franquismo.

Del terror a la paz

El objetivo de esta ley foral es, tal y como apunta Barkos, proteger estos lugares de memoria, regular su señalización y conservación, y promover su conocimiento, “con el ánimo de convertir aquellos lugares de terror en espacios de recuerdo y transmisión de valores de paz y convivencia”. Este punto final es ejemplar en la resignificación que se reclama para El Valle de los Caídos, que el Gobierno de Pedro Sánchez está pensando en convertir en cementerio y no en un centro de interpretación de la Guerra Civil y la represión franquista, como reclaman numerosos expertos.

En este sentido, Emilio Silva, fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, cree que lo importante de esta ley será la definición de la resignificación de estos espacios, sobre todo en el Monumento de los Caídos, en Pamplona, en pleno debate social sobre qué hacer con el mayor monumento en España, después del Valle a los Caídos. “Yo digo que habría que demoler este monumento y el de los Caídos de Madrid”, señala Olga Acelga, nieta de desaparecido y expresidenta de la asociación AFFNA, que ha pertenecido a la comisión técnica de la ley. Cree que esta norma es un gran paso, pero se debe seguir mejorando: “Me niego a que Navarra siga pagando un museo público dedicado al carlismo”, dice a este periódico.

Más derechos humanos

La presidenta de Navarra aclara en su escrito que el olvido y la desmemoria “son profundamente injustos con las víctimas” de un pasado reciente sacudido por la violencia del régimen antidemocrático. “En las sociedades contemporáneas la memoria se ha convertido en una herramienta imprescindible a la hora de avanzar en la construcción de una convivencia real, justa y pacífica”, añade.

Josemi Gastón, director del Instituto Navarro de la Memoria, avanza que el 1 de febrero tendrá lugar la primera reunión de la comisión técnica encargada de ejecutar la norma recién aprobada. “Es una ley ejemplar porque pone a los lugares de la memoria en protagonistas. Su protección y difusión es central para contribuir en una cultura de la paz. Entendemos lugares de memoria, también, aquellos espacios que las asociaciones han convertido en un lugar de transmisión, como el Alto del Perdón. Allí hubo muchos asesinatos. Son espacios construidos por las familias en recuerdo de lo que sucedió”, indica Gastón, para quien la ley permitirá la resignificación de todos los espacios.

“Los espacios de terror pueden convertirse en espacios que ayuden a una sociedad más justa y ética. Todos los espacios se pueden transformar repasando la memoria crítica, para convertirlos en una transmisión de valores respetuosos con los Derechos Humanos”, añade el responsable de memoria en Navarra. Como antiguo profesor, explica que el valor fundamental de esta ley —fruto del consenso político y con la sociedad civil— es que se convierte en un elemento divulgador de la memoria para las nuevas generaciones.

Una ley modélica

Será la comunidad quien garantizará la conservación, mantenimiento y rehabilitación y protección de los mismos “mediante partidas presupuestarias designadas a tal efecto”. Los propietarios de los terrenos o inmuebles inscritos en la lista de lugares de memoria tendrán que permitir la visita pública al menos cuatro días al mes, en días y horas previamente señalados. Además, estarán protegidos ante el peligro de desarrollo urbanístico. Entre las medidas para la divulgación y la difusión de los lugares destaca la señalización para cada hito, un mapa digital de acceso público donde se ubiquen geográficamente los lugares y actividades de divulgación.

“Es una ley modelo”, asegura Paco Ferrándiz, antropólogo del CSIC y especialista en la materia. “Es una norma conceptualmente muy avanzada. Llama la atención el régimen sancionador tan detallado para el incumplimiento y el vandalismo”, añade al otro lado del teléfono. Indica que es importante regular para que haya coherencia y consistencia, sobre todo ahora que, con toda probabilidad, se anulen los proyectos de recuperación y conservación en Andalucía, con la llegada al Gobierno de PP y Ciudadanos, con el apoyo de Vox.

“Es muy importante que las fosas sean muy señalizadas para que no desaparezcan”, comenta Emilio Silva para revertir la ocultación de los crímenes franquistas, porque “en Navarra no hubo guerra, sino limpieza política salvaje”. “Este tipo de leyes deben servir para reparar la ignorancia”, añade el historiador navarro.

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