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Dos artistas se enfrentan a la cárcel por investigar las catacumbas del franquismo

La fiscalía pide dos años y seis meses de prisión para Carolina Martínez y Clemente Bernad por grabar en la cripta del Monumento a los Caídos de Pamplona para un documental

Imagen de archivo del Monumento a los Caídos, en Pamplona, durante la exposición 'La ciudad recreada'.
Imagen de archivo del Monumento a los Caídos, en Pamplona, durante la exposición 'La ciudad recreada'.

Los artistas Carolina Martínez y Clemente Bernad se enfrentan a la cárcel por un supuesto delito de “revelación de secretos”. La Fiscalía de Pamplona pide dos años y seis meses de prisión y una multa de 12.000 euros: se les acusa de haber entrado a grabar en la cripta del Monumento a los Caídos de Pamplona, en 2016, durante la filmación del documental ¿Qué hacemos con el Monumento a los Caídos?, estrenado en 2017. La petición de cárcel se ampara en el artículo 197.1 del Código Penal, tras la denuncia puesta por la Hermandad de los Caballeros Voluntarios de la Cruz. El juicio se celebrará el 14 y 15 de noviembre.

En esa cripta, la hermandad realiza misas los días 19 de cada mes en honor al Golpe franquista y a sus caídos, que se calculan en 4.500 soldados. La hermandad acusa a los creadores de grabar una de estas ceremonias, cuyo acceso está restringido a ellos y al Arzobispado. El resto del edificio —el monumento más grande al franquismo, tras El Valle de los Caídos— es de titularidad pública. Aunque en el documental no aparece “ni una sola imagen” de la ceremonia, según sus creadores, el artículo del Código Penal señala que será sancionado quien “utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen”. La hermandad sostiene que los investigadores usaron micrófonos y los pasaron por una rejilla.

“El monumento ha generado un debate muy tenso en Pamplona. Hay que darle una utilidad pública, pero en estos momentos está cerrado”, cuenta Bernad a EL PAÍS desde su editorial, Alkibla. Una de sus colecciones mezcla versiones de cuentos clásicos reescritos por autores contemporáneos (Marta Sanz, Isaac Rosa, José Ovejero, etc.) con imágenes fotoperiodísticas. El primer título fue Caperucita roja, escrito por Patxi Irurzun, acompañado por un reportaje fotográfico de Bernad sobre la búsqueda de Marta del Castillo. Junto con Martínez, forman el colectivo ZER.

Apología del franquismo

El Arzopispado donó en el año 2000 el monumento a los ciudadanos de Pamplona. Todo excepto la cripta, para que la hermandad siguiera celebrando sus misas. De la cota cero hacia arriba es público; por debajo, es privado. Una anomalía acentuada por el hecho de que dicha hermandad “ha ejercido como guardia pretoriana del monumento, creada por excombatientes requetés al terminar la guerra”. “Esas celebraciones son apología del golpismo y del franquismo”, explica Bernad a EL PAÍS. “Dicen que es un espacio privado y que no se puede grabar. Pero la ciudad ha pedido que se acaben las misas. Y nos acusan de lo que no está grabado. No podemos hablar de nuestra línea de defensa para no desvelar nada”, añaden los artistas.

Al tiempo, un colectivo encabezado por el poeta Juan Carlos Mestre y el sociólogo y fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva, ha lanzado un manifiesto a favor de los dos investigadores. En él se asegura que este juicio es “un nuevo y flagrante atentado contra la libertad de investigación y expresión, que son la base del código deontológico del ejercicio del periodismo documental y una gravísima restricción de las libertades públicas y democráticas de nuestro país”. Consideran que la aplicación del 197.1 es una “tergiversación” de la legislación penal.

“Que a estas alturas una investigación pueda ser puesta en entredicho por una organización parafascista, que sigue celebrando todos los meses las gestas criminales del Golpe de Estado de Franco, no puede ser más que una peligrosísima presencia de la extrema derecha en nuestro país”, señala Mestre, Premio Nacional de Poesía 2009. Los autores del manifiesto consideran que todo trabajo de investigación documental relacionado con el esclarecimiento de las oscuridades del franquismo “es una obligación ética y moral”. “Carolina y Clemente son investigadores que han hecho aportaciones bibliográficas, fotográficas y documentales esenciales a la Memoria Histórica. Son dos intelectuales reconocidos y no se puede limitar la investigación de unos hechos que creemos forman parte de las más oscuras visiones de la historia española”, cuenta el poeta.

'Desfranquizar' España

Mestre subraya que vivimos en una época confusa, en la que a los intelectuales y la gente de la cultura les vuelve a corresponder el difícil papel de ser los “avisadores del fuego” y de las catástrofes para que no sucedan. En este caso la denuncia es clara: hay “organizaciones parafascistas que sin pudor” siguen elogiando los acontecimientos más ominosos de la historia de España. El mismo lamento muestra Bernad: “Esto ocurre porque no se solucionaron las cosas en su momento. No se hizo una desfranquización de España, como hizo Alemania con los nazis, y ahora pagamos el trabajo mal hecho en su día, y quienes investigamos sobre ello lo sufrimos. Necesitamos un proyecto pedagógico que no diera ni una oportunidad al fascismo y sus nuevas formas. Son inaceptables”.

El Monumento a los Caídos está en el centro de Pamplona, y fue el performer Abel Azcona el último artista en pisar el centro. Tras el escándalo generado por su polémica exposición Pederastia, Bildu dejó de programar más exposiciones. Entre medias, los cuerpos de Mola y Sanjurjo fueron exhumados del monumento como paso previo al rescate de la ciudadanía de un espacio considerado “tóxico”. “Mantener un edificio que sigue glorificando y exaltando a quienes hicieron el mal y consagra una axiología basada en la guerra y en el exterminio como solución a los problemas políticos y sociales de una sociedad no es ético. Un edificio de esta índole está pidiendo a gritos sordos su desaparición”, puede leerse en un manifiesto del pasado marzo, firmado por ocho miembros del Ateneo Basilio Lacort, entre los que se encuentran Bernad y Martínez.

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