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En la última frontera de los Princesa de Asturias

Los invitados a la ceremonia destacan la valentía y el arrojo en los premiados de este año

Martin Scorsese (centro) y la reina Letizia, junto con Felipe VI (izquierda), tras la tradicional foto de los premiados de los Princesa de Asturias, hoy en Oviedo.

Juan Luis Arsuaga cree que este año ha habido dos premios Princesa de Asturias que han roto la última frontera. Él sabe bien qué es eso desde que descubrió en Atapuerca al europeo más viejo del que se tiene noticia. Para el investigador y paleontólogo son Reinhold Messner, el alpinista que junto al polaco Krzysztof Wielicki ha ganado el galardón de deportes y Svante Päävo, de Investigación Científica y Técnica: “Uno nos demostró que se podía subir al Everest sin oxígeno y el otro nos ha abierto un nuevo mundo para investigar la especie, las poblaciones y el mundo a partir del ADN”.

Pero si preguntamos a otros de los invitados y jurados que se reunieron este viernes en Oviedo para la entrega de los galardones, cada uno tiene su preferencia: “¿No han roto también otras fronteras mujeres como Alma Guillermoprieto, jugándosela en el periodismo para contarnos como pocos el volcán latinoamericano? O una asociación como Amref (Cooperación Internacional) retando el imposible acceso a la salud en África… ¿No lo ha logrado Sylvia A. Earle (Premio a la Concordia) con su husmeo bajo oxígeno de las profundidades del océano para preservar espacios marinos protegidos?

Y Martin Scorsese, uno de los escasos supervivientes en la estirpe de John Ford, como dice Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine: “Yo he venido a verle a él. Scorsese ha sido el último en describir como nadie al héroe existencial. Y ha puesto la forma de una manera magistral al servicio del fondo. No como ahora, que se frivoliza todo intercambiando esos elementos”, comenta.

Mariano Barroso: “Yo he venido a ver a Scorsese. Ha sido el último en describir como nadie al héroe existencial."

Es uno de los favoritos también de Aaron Zapico, músico asturiano entregado al barroco que ha incorporado a su habitual repertorio otros nombres por homenajear al maestro con música de su cine. A los creadores del barroco y el renacimiento, Zapico ha añadido a Pietro Mascagni, por ejemplo, con el objeto de acompañar piezas de películas como Toro salvaje o Silencio. El músico ha debutado como jurado este año en el apartado de Artes y se ha involucrado en el programa musical de la Fábrica Scorsese, montada este año en Oviedo. Junto a Pablo y Daniel, sus hermanos también intérpretes, saben lo que es abrir brecha en la música de varios siglos atrás en España con su grupo Forma Antiqva.

Zapico conoció este viernes a un invitado habitual de los premios, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. Piensa viajar este otoño a la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, que también tiene un buen sarao montado en las proximidades de su propia frontera con Estados Unidos. De un lado, colas de desheredados. Del otro, Trump dispuesto a formar al ejército: “Es un loco que lo va a poner todo patas arriba. Pero no ha salido de la nada. ¿Alguien en su sano juicio todavía cree que no le han puesto ahí los de las petroleras y la industria armamentística para recuperar el terreno que perdieron en la era Obama?”, clama Revilla

Política mediante, el ambiente de reafirmación y apoyo a la corona se masticaba en el preámbulo de la ceremonia. Quizás con una temperatura menos caldeada que la del año pasado, recién reventado todo después del uno de octubre. Pero ahora, con Albert Rivera y Pablo Casado muy interesados en chupar cámara a su llegada a Oviedo. Con Cataluña en el objetivo, ambos visitaron la cuna de don Pelayo y repartieron estopa. Aquello sí que fue en su día otra última frontera…

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