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La mirada más feminista del Festival de Cine de Los Cabos

Seis de las 14 películas que compiten en este certamen internacional han sido dirigidas por una mujer

Fotograma de 'Skate Kitchen'.
Fotograma de 'Skate Kitchen'.

Una sola directora estuvo nominada en la categoría de mejor película en la pasada edición de los Oscar. Ninguna en 2017 y tampoco hubo mujeres en 2016. Una entre 21 cineastas aspiró a un León de Oro en la última Mostra de Venecia. Y tres fueron seleccionadas en Cannes entre 21 realizadores. De hecho, el festival francés fue el escenario de una imagen para la historia: la de la desigualdad en el cine. 82 mujeres se fotografiaron en la sede del certamen para recordar que solo han sido 82 las directoras que han podido exhibir aquí sus películas desde 1946, frente a 1.688 hombres.

Pero el Festival de Cine de Los Cabos ha lanzado en esta edición la mirada más feminista en sus siete años de historia. Seis de las 14 películas que compiten han sido dirigidas por una mujer. El año pasado hubo dos y en 2016 tres cineastas aspiraban a hacerse con un premio en sus dos principales categorías. Un certamen que ofrecerá entre el 7 y el 11 de noviembre un amplio retrato de la lucha de la mujer frente al machismo.

En ocho películas la trama también se centra en ellas. Concretamente, en la batalla diaria de una inmigrante en Estados Unidos, en la interrupción voluntaria de un embarazo o en el miedo a vivir en un país donde son secuestradas constantemente. Pero la mirada femenina del certamen va más allá. También es una mujer la que ordena y manda en el negocio de la droga en Pájaros de verano. La película de Cristina Gallego y Ciro Guerra, que inauguró la Quincena de realizadores de Cannes y que es candidata a estar nominada para los Oscar, se adentra en los orígenes del narcotráfico en Colombia. Viaja hasta La Guajira, donde la comunidad wayúu comenzó a traficar con marihuana hasta que la ambición acabó por destruirlo todo. “El narcotráfico es una gran tragedia que acabó con nuestra sociedad y nuestras raíces. Es la historia del derramamiento de sangre en nuestro país y también la de la llegada del capitalismo más salvaje”, cuenta Guerra en una entrevista reciente con EL PAÍS.

En el México donde los narcos mandan y las mujeres sufren secuestros constantes, una niña tendrá que enfrentarse al capo del lugar en Cómprame un revólver de Julio Hernández Cordón. Mientras que en Skate Kitchen, la cineasta estadounidense Crystal Moselle cuenta la historia de un grupo de patinadoras que lucha por hacerse un hueco en una pista de Nueva York, donde el ambiente es fundamentalmente masculino.

Entre las películas seleccionadas a participar en esta séptima edición del festival también se encuentra Cigüeñas de Heriberto Acosta, una película que se centra en Claudia, una joven de Guadalajara que quiere poner fin a su embarazo. Un mundo cruel y machista queda retratado en Genèse, a través de la mirada de dos hermanos. En esta cinta del canadiense Philippe Lesage un adolescente se enfrenta a la posible ruptura de los vínculos con su mejor amigo cuando se percata de su sexualidad, mientras que para su hermana Charlotte todo se tambalea cuando su novio le propone una relación abierta.

En Clases de historia, Marcelino Islas cuenta la vida de Verónica, una profesora de historia con una vida cargada de monotonía y un matrimonio poco reconfortante. A pesar de sufrir una enfermedad terminal, la llegada de una nueva estudiante a la secundaria le hará transformarse.

Josephine Decker retrata en Madeline's Madline el proyecto de Evangeline, una directora teatral que aprovecha el conflicto entre la protagonista de la obra y su madre para potenciar su proyecto. También compite en el Festival Internacional de cine de Los Cabos, Lemonade, de Ioana Uricaru, una película que cuenta la batalla de una inmigrante rumana en Estados Unidos contra el abuso de poder de un agente migratorio.

El drama de los migrantes también queda retratado en Bisbee'17 de Robert Greene, que se adentra en un viejo pueblo minero en la frontera de Arizona y México que ha sufrido la deportación de 1.200 inmigrantes.

El viaje de Philippe, un imitador de Chaplin, por Estados Unidos durante una guerra mundial interminable queda retratado en The Great Darkened Days, del director Maxime Giroux. Mientras que en We the animal, de Jeremiah Zagar, la imaginación del menor de tres hermanos será su mejor aliado ante una familia en desintegración.

El universo de los sonideros mexicanos queda plasmado en Yo no soy guapo de Joyce García. Y en Feral, ópera prima de Andrés Kaiser, se viaja hasta 1986 cuando un sacerdote documentó en videocasettes la incorporación de tres niños salvajes a la sociedad oaxaqueña. También se traslada a Oaxaca Andrea Bussmann en su cinta Fausto en la que un proyecto inmobiliario obliga a adentrarse en los mitos de la costa de este Estado.

14 películas divididas en dos categorías, una de ellas (México primero) reúne largometrajes mexicanos y en la otra (Competencia Los Cabos) compiten las cintas producidas en México, Estados Unidos y Canadá, para poner en contacto el cine hecho en Norteamérica.

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