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EN CORTO

Ariel Rotter: “Ya no hay tiempo para quedarse esperando a los fantasmas”

El director argentino se somete al carrusel de preguntas de este diario

El cineasta Ariel Rotter.
El cineasta Ariel Rotter.

Antes de la entrevista, Ariel Rotter (1973, Buenos Aires) habla de fantasmas. La conversación va por esos derroteros, precisamente, en la sede de Casa de América en Madrid: el Palacio de Linares, un lugar que arrastra su propia leyenda fantasmagórica. “Hay gente que tiene esa sensibilidad”, dice el realizador argentino con voz pausada, y cuenta la historia de una amiga suya que vive en Madrid y que convive con las presencias que habitan su vieja casa. “El primer acto reflejo es pensar que alguien que habla de esto está loco, pero ella es muy lúcida. Tiene ese sexto sentido... Ella les pide que no la molesten y ya está. Hay que saber llevarlo”, explica, y se encoge de hombros antes de añadir que en oriente —su mujer es taiwanesa— la concepción del mundo de los espíritus es completamente distinta. “Aquí en occidente, en estos tiempos que van tan rápido, hay menos tiempo para quedarse esperando a los fantasmas”. “Y de eso va un poco la película”, añade. “La película” es La luz incidente, que esta semana presentó en Madrid, y que narra la historia de cómo una mujer se las ingenia para criar a sus hijas gemelas después de que su marido muera. También, de cómo la presencia ausente de un ser querido puede ayudar o frenar los pasos adelante que alguien debe dar para seguir con su vida.

De pequeño quería ser…

Futbolista o abogado.

“Ser director de cine es, con mucha valentía, seguir siendo un niño”

¿Cuál es el mejor consejo que le dio alguno de sus padres?

Disfruta.

¿Con quién le gustaría quedar atrapado en un ascensor?

Con Abbas Kiarostami.

¿Algún sitio que le inspira?

La sala de cine.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Hace cinco días, de emoción junto a mi hija.

¿Cuál ha sido el mejor regalo que ha recibido?

Mi hija.

Ariel Rotter: “Ya no hay tiempo para quedarse esperando a los fantasmas”

¿Qué significa ser director?

Creo que significa, con mucha valentía, seguir siendo niño.

¿Para qué sirven los premios?

Para dar visibilidad.

¿Qué película mataría por haber escrito?

Close up, de Kiarostami.

¿Cuál ha sido su propia luz incidente?

Mi luz incidente son mis fantasmas familiares. En modo corto: son los familiares que yo no conocí.

¿Por qué hace la película en blanco y negro?

Siempre fue así. Está inspirada en una serie de fotos familiares en blanco y negro, gente de mi familia de la que no se hablaba. Sabía que uno era un tío, otro el padre de mis hermanas... mi inquietud fue indagar sobre esos espacios en blanco que se generan en la vida.

¿Qué lo deja sin dormir?

Muchas cosas... pero básicamente, la angustia frente a un nuevo proyecto.

“Sueño mucho que me encuentro con mi padre. Un sueño que valoro mucho”

¿Tiene algún sueño recurrente?

Sí. Sueño que me encuentro con mi padre. Un sueño que valoro mucho.

¿Cuál es su olor preferido?

El olor de la cocina.

¿Qué personaje del cine o la literatura se asemeja a usted?

Me sentí siempre muy identificado con Pessoa.

¿Qué siente cuando ve su foto en los diarios?

Nada.

Respecto a su trabajo, ¿de qué está más orgulloso?

De la persistencia y la curiosidad.

¿Qué le diría a Macri si lo tuviera delante?

Que somos 40 millones. Goberná para todos.

¿Cuál es la noticia que siempre ha esperado leer?

Que Independiente gana su octava Libertadores.

¿Y cómo ve el Mundial?

Hasta ahora para Argentina ha sido frustrante. Pero lo veo apasionante, sinceramente. Todo puede llegar a suceder.

Ariel Rotter: “Ya no hay tiempo para quedarse esperando a los fantasmas”