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La justicia confirma que los derechos sobre el ‘Quijote’ de Gilliam pertenecen al productor Branco

El Tribunal de Apelación de París vuelve a dar la razón al portugués en su pelea con el director del filme, que se estrenó el 1 de junio

Adam Driver y Jonathan Pryce, en un fotograma de 'El hombre que mató a Don Quijote'. Ampliar foto
Adam Driver y Jonathan Pryce, en un fotograma de 'El hombre que mató a Don Quijote'.

La justicia francesa dio la razón este viernes en apelación a Paulo Branco en el contencioso que lo enfrenta al director Terry Gilliam por los derechos de El hombre que mató a Don Quijote, que se estrenó en mayo contra la decisión del productor portugués. El Tribunal de Apelación de París confirma así una decisión judicial previa de mayo de 2017 que señalaba que el contrato entre Alfama Films —la productora de Branco— y Gilliam no está roto y por tanto los derechos de explotación en todo el mundo corresponden al portugués.

"Victoria de la corte de apelación contra Terry Gilliam. Se confirmaron todos nuestros derechos", afirmó en Twitter Juan Branco, hijo y abogado del productor. "Esto confirma que los derechos sobre este proyecto pertenecen a Branco", abundó Hocquet, abogado del productor, apoyándose en la decisión consultada por la AFP. El abogado de Terry Gilliam, contactado por la AFP, no reaccionó a la decisión.

Branco explicó a Efe que la única excepción autorizada es España, donde el coproductor, Tornasol Films, posee los derechos del filme para ese país. La película se estrenó el pasado 1 de junio en España, en 108 salas, pero con resultados decepcionantes en taquilla: se quedó fuera de la lista de los 10 filmes más vistos del fin de semana, a la que únicamente accedió un día, el lunes 4 de junio, en el último puesto.

Tras un primer rodaje caótico abortado en 2000, Branco compró en 2016 a través de Alfama Films los derechos de El hombre que mató a Don Quijote, un viejo proyecto de Terry Gilliam que necesitó casi 30 años para ver la luz. Tras diversos desacuerdos artísticos y financieros durante la preproducción, el cineasta británico y ex Monty Python rescindió su contrato con el productor portugués. Finalmente dirigió la cinta entre marzo y junio de 2017 recurriendo a la compañía española Tornasol.

La sociedad Alfama Films había obtenido las tres primeras victorias judiciales, una de ellas sobre una cuestión de fondo en mayo de 2017, cuando un juzgado le dio la razón en primera instancia sobre los derechos de este largometraje, al tiempo que rechazó la petición de detener el rodaje, que estaba teniendo lugar en esos momentos. Esta fue la decisión confirmada en apelación. Terry Gilliam deberá pagar también 10.000 euros a Alfama Films por los gastos generados por la apelación, decidió la corte de apelación de París.

"Ahora reclamaremos todos los daños e intereses. Queremos defender los intereses de mi compañía [Alfama] que ya sufrió demasiado durante el juicio", afirmó Paulo Branco a la AFP. Alfama Films sufrió dos reveses en las últimas semanas, cuando la justicia autorizó la proyección de la cinta en el cierre del Festival de Cannes y su proyección posterior en las salas. "Por desgracia, la cinta ya se explotó en las salas de una forma totalmente errónea", consideró Paulo Branco, denunciando un "derroche absoluto".

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