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Una feria bien pensada

La FIL tiene dos lados, por un lado, cuida a los profesionales y, por otro lado, es muy popular

Los escritores Benito Taibo (izquierda) y Elena Poniatowska aplauden a la cantante Tania Libertad (derecha) tras interpretar esta piezas del cancionero preferido de García Márquez, en la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara.
Los escritores Benito Taibo (izquierda) y Elena Poniatowska aplauden a la cantante Tania Libertad (derecha) tras interpretar esta piezas del cancionero preferido de García Márquez, en la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara. EFE

Leer te hace pensar. Puedes hacer tu propia lectura del texto y, por consiguiente, del mundo. Leer hace que pensemos a nuestra manera, nos aleja del pensamiento único, nos apercibe de neofascismos, fanatismos y aburridas ortodoxias. Leer hace de ti un heterodoxo, alguien crítico, que se interroga sobre todas las cosas.

Me da miedo la unicidad, la uniformidad. Un único país, una única lengua, una sola manera de ver el mundo. Los escritores escribimos en soledad, es verdad. Pero un libro no es solo del escritor aunque la portada lleve su nombre. Formamos parte de un equipo. Está el escritor, el editor, la agente, los correctores, la gente de prensa, los transportistas, los libreros y, por último, el lector. La FIL lo sabe, por eso, sea una feria con dos lados. Por un lado, cuida a los profesionales, y, por otro lado, es muy popular. Tiene dos lados, como un corazón, y así late. Miles de lectores se acercan a ella, como un lector que condujo durante tres horas junto a su mujer y a su hija solamente para asistir a la presentación de mi libro. Un milagro.

Vivimos por a los lectores. Quien dice que escribe solo para sí mismo miente. Todos los escritores queremos un interlocutor al otro lado, alguien que nos lea y haga suyo el libro, a que así se modifique lo que uno escribió, y se multiplique bellamente, como una figura fractal.

Era mi primera vez en la FIL de Guadalajara. Increíble. Tuve la ocasión de conversar con Paul Auster. Hablamos de poesía, de cómo ser poeta ayuda a un novelista a escribir mejor. A cuidar el ritmo, la musicalidad del texto, su precisión. Él también es poeta. En su charla, vista en directo por 800 personas, habló de poesía y de poetas. De cómo Francia supo valorar la obra de Poe, olvidado en su propio país. Es importante cómo te ven desde fuera. Emmanuel Carrère pensaría lo mismo, este outsider de las letras francesas, sin embargo premiado en México, que reivindicaba la libertad y la moral para la escritura, y que no se rasgaba las vestiduras para admitir que está en un mal momento creativo. Muy pocos lo hacen. Seguro que agradeció el cariño que le dio la FIL. También Fernando Savater, emocionado al ser homenajeado con un mariachi. Una sorpresa. Auster hablaba maravillas de Elena Poniatowska, una adelantada a su tiempo, según él, que ha abierto muchas ventanas a la literatura actual.

“Ella escribe libremente”. Tal vez sea eso. Olvidarnos de que para escribir ficción hay una única manera. Hay que abrir las novelas a nuestro tiempo, tan veloz, tan cambiante, con tantos interrogantes. Y del mismo modo, acercarlo a la tierra y a las personas.

Mi primera vez en la FIL. Vivimos la época de la improvisación. A todos los niveles, en la vida real, en Internet. Al otro lado del muro, el presidente estadounidense improvisa todo el rato, y mete la pata, siempre. A este lado del muro está la feria de Guadalajara, bien organizada, preparada, bien pensada. Y con alma. Es otra manera de ver el mundo.