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Madrid contada como una excusa para escribir

Dos publicaciones celebran la ciudad con motivo de su participación en la FIL

Atardecer en la Gran Vía madrileña.
Atardecer en la Gran Vía madrileña. Getty Images

La literatura de Madrid se presenta en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), donde este año es la ciudad invitada, con dos libros: en los dos, un buen número de autores de acreditada competencia narrativa y seleccionados según el criterio de los editores, componen dos historias corales de la vida matritense del pasado reciente, destacando los acontecimientos más dramáticos y significativos en pie de igualdad con algunas efemérides de sus vidas particulares.

Madrid. Ganarás la luz: con esta referencia a León Felipe se titula el número especial de la revista Eñe (editada por La Fábrica y dirigida por Luisgé Martín) que entre otros documentos literarios adecuados a la ocasión incorpora un “diario” de la capital que empieza en el año 1960 y termina en el año ahora en curso, diario en el que un autor recuerda el vuelo accidentado del avión con que un día ventoso llegó a la capital en busca de fortuna, una autora su alegre conversación con el taxista a propósito del regalo que le habían traído los Reyes Magos —un marido—, y otros lo que estaban haciendo el día en que asesinaron a Carrero Blanco. El descubrimiento, decisivo para su vida, de una tienda de cómics. El primer día del primer empleo. El golpe de Tejero. Un concierto. Un muerto en la calle. El día en que un editor dijo “sí, quiero publicar tu libro”. El descubrimiento del amor. Los atentados de Atocha.

Lo curioso —o acaso el meritorio cuidado del editor— es que el tono de esas 44 instantáneas tan dispares y referidas a asuntos de tan varia magnitud sostienen cierta continuidad, como si de verdad el escritor de todas ellas fuese la ciudad misma y no los narradores que las firman.

En Escrito en el cielo: Madrid imaginada en la literatura 1977-2017, suntuosa edición ilustrada de Alfaguara a cargo de Antón y Martín Casariego y Fernando Rodríguez Lafuente, la ciudad sigue otra táctica para contar su historia: se explica a sí misma mediante 150 páginas escogidas en 150 libros, obras de otros tantos narradores en lengua española publicadas ya en democracia.

 

Desde Alfonso XIII

El espectro temporal que recorre en orden cronológico es más amplio, y resume la historia de la ciudad desde el atentado contra la carroza de Alfonso XIII, cuando circulaba por la calle Mayor un día de mayo de 1906, hasta el estreno de una comedia de Aristófanes en un teatro alternativo de Lavapiés, en 2016. En cuanto a los autores que participan en esta antología, o variante moderna del “cadáver exquisito”, los editores sostienen que “no todos los que son están, pero todos los que están, son”.

Ciento cincuenta fragmentos de ficciones literarias publicadas a partir de 1977, y cuya trama se relaciona con Madrid, atestiguan la creciente vitalidad de la ciudad como escenario para la literatura; y aún siendo los autores y estilos tan dispares se acoplan en una continuidad armoniosa como piezas de un puzle que… no, como un collage… no, como los farolillos de una verbena de junio… no, como un caleidoscopio que al girar va configurando escenas fascinantes, y todas son Madrid… no, mejor: como una memoria colectiva caprichosa y subjetiva pero anclada en los grandes traumas colectivos. Ya decía Umbral que “Madrid no es una ciudad sino una excusa para escribir”.

Historias de solidaridad con los damnificados en México

Una tercera obra colectiva verá la luz estos días con motivo de la invitación de Madrid a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Se trata de Querido México, de Nórdica, un proyecto que surgió tras el terremoto de septiembre pasado en el centro de aquel país. El volumen reúne textos de ficción sobre México de 10 importantes escritores españoles como Rosa Montero, Espido Freire, Marcos Giralt Torrente y Javier Rodríguez Marcos. Además, cada uno de los relatos está acompañado por los dibujos de dos ilustradores. “Es una manera bonita para nosotros de cooperar”, sostiene el director de Nórdica, Diego Moreno.

La idea surgió después de que el ilustrador Antonio Santos contara en una reunión los daños en escuelas y espacios culturales que había visto en México. La recaudación se donará a la fundación del artista Francisco Toledo para apoyar a los damnificados. “Es una edición pensada para quien quiera un libro bonito y solidario”, reiteró ayer Moreno.