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Mario Vargas Llosa: “Hay que abrir las ventanas del idioma”

El Nobel recuerda que la belleza del español es resultado de su mestizaje con las lenguas americanas de la conquista y de la propia deriva en los 22 países donde más se habla

El Nobel Mario Vargas Llosa, durante su intervención en la apertura en Panamá del VI Congreso de la Lengua Española.
El Nobel Mario Vargas Llosa, durante su intervención en la apertura en Panamá del VI Congreso de la Lengua Española. AFP

Tras los bailes y cantos del Atlántico y del Pacífico panameños, con que arrancó el VI Congreso Internacional de la Lengua Española, vinieron las primeras reflexiones y análisis sobre la palabra, el libro y la lectura, al fin y al cabo, el lema de esta edición es: El español en el libro: Del Atlántico al mar del Sur.

La atención se la llevó el Nobel Mario Vargas Llosa, quien empezó por recordar, evocando al Inca Garcilaso de la Vega, que la belleza del idioma de la que tanto se habla hoy es el resultado de su anterior mestizaje con las lenguas americanas de la conquista y de la propia deriva que esta ha adquirido en los 22 países donde más se habla. Por eso el escritor se atrevió a decir que no hay que cerrarlo a las influencias de otras lenguas, y por el contrario, recomendó “abrir las ventanas del idioma para enriquecerlo de otros lenguajes, así como el español enriquece otros idiomas".

Eso no significa, añadió Vargas Llosa, que deba perder su cohesión, todo lo contrario. Debe seguir así “respetando esa riquísima y maravillosa tradición que la ha constituido a través de eso: grandes escritores que tienden puentes entre los países”. Y destacó que ellos han mantenido la unidad y fecundado el idioma.

El príncipe de Asturias recordó los diferentes elementos de la cadena de valor del libro y la importancia de cada uno de ellos, además de dedicar unas palabras a los necesarios derechos de autor. Pero dejó claro que en el fondo está el destinatario del libro: “Un buen lector es alguien dispuesto a dialogar y, en consecuencia, abierto y preparado para la discusión razonada de la cosa pública y de los problemas sociales. Pero más allá de eso, en el ámbito estrictamente individual, en el plano de la realización de la persona, un buen lector es una persona capaz de ‘vivir reviviéndose’ de continuo, ya que como decía Goethe: ‘Cuando se lee, no se aprende algo, se convierte uno en algo’”.

En esa línea, Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, se mostró convencido de que “el porvenir del español no tiene fronteras”. Y recordó que su riqueza lo ha convertido en un idioma panhispánico.