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El misterio del premio cultural

El Velázquez de artes plásticas no fue concedido en 2012 por un plante del sector

Cultura suspende y luego rehabilita los galardones de traducción y poesía joven

Entrega del Premio Velázquez a la escultora Doris Salcedo, en 2010.
Entrega del Premio Velázquez a la escultora Doris Salcedo, en 2010. EFE

El Premio Cervantes de 2012 fue para José Manuel Caballero Bonald; el Nacional de Fotografía, para Eugeni Forcano; el de Cinematografía, para Yvonne Blake; los de música, para Jesús Torres (composición), Javier Perianes (interpretación) y Kiko Veneno (actuales). ¿Y el Premio Velázquez de artes plásticas?... Misterio. Misterio ahora resuelto.

El reconocimiento creado para ensalzar la carrera de un artista plástico de ámbito latinoamericano no se otorgó en 2012. ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? ¿Ahorro en época de recortes? Los 100.000 euros de dotación quedaron para las arcas del Estado y nadie lo echó de menos. Nadie protestó. ¿O sí? Protestaron, ciertamente, pero el pataleo quedó en nada, de puertas para adentro.

No alzaron la voz quienes pudieron recibirlo, los artistas, aunque para este año ya han saltado las alarmas, ni pasó la cosa a mayores. Pero fueron las instituciones encargadas de proponer a los miembros del jurado quienes se negaron a hacerlo para boicotear la subida del IVA y los tijeretazos a la cultura en España.

Este año el asunto sigue igual, con el gravamen del 21% sobre las obras de arte. Pero el ambiente es otro y salvo enconamiento de última hora, habrá premio. Los responsables de los organismos que deben proponer a sus jueces, quizás en vista de que su pataleta quedó en nada, lo harán esta edición. Así que quienes se adhirieron al motín —las asociaciones de Artistas Visuales, la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo y el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)— parece que han recibido la convocatoria y van a proponer nombres.

Aunque no por eso quedan contentos. Miguel Cereceda, del IAC, cree que hicieron lo correcto. “Fue un plante colectivo. Seguimos manteniendo las diferencias con respecto, ante todo, a la subida del IVA para obras de arte, que nos afecta muy negativamente en el entorno europeo en relación a Francia y Alemania, por ejemplo, que están con el 7% y el 5%, pero esta vez no tomaremos represalias”, comenta.

En Cultura decidieron que se trata de un premio que debe ser respetuoso con las bases de quien lo entrega, “en el que está representada la sociedad civil del sector”, según José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura. Este año el agua vuelve a su cauce. Pese a que algunos se muestran partidarios de mantener la protesta por el excesivo IVA del arte, parece que habrá Premio Velázquez.

Distinto fue, ayer, el capítulo relativo a los premios nacionales a una trayectoria de un traductor y al de Poesía Joven Miguel Hernández. Primero que sí. Luego que no. Y al final, otra vez que sí. Desde hace varias semanas el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha convocado casi todos los 30 galardones, excepto estos dos. “Me parece una maravillosa noticia que se convoquen. Quiero creer que entendí mal cuando hace unos días me dijeron que se habían suspendido. Pero asumo mi error, si lo he cometido. El costo de esto es muy bajo comparado con la convocatoria de un premio muy justo”, afirmó Carlos Fortea, presidente de la junta rectora de la Sección Autónoma de Traductores de Libros de la Asociación Colegial de Escritores (ACE). Según el Ministerio, ellos no están obligados a promulgar las convocatorias de manera conjunta.

Este es el penúltimo capítulo. El anterior es el de un traductor que habría interpretado mal las palabras que le dijeron. Se produjo la semana pasada en Madrid, durante la celebración de la 30ª Feria Internacional del Libro (Liber), cuando Fortea habló con Mónica Fernández, subdirectora General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, sobre el retraso en la convocatoria del galardón a la Obra de un Traductor y esta le dijo que se suspendía indefinidamente por falta de presupuesto. La justificación, agrega el presidente de la ACE, era que “la orden ministerial que establecía la cuantía de los premios ya había sido promulgada y no podía modificarse, y la única forma de ahorrar sería, en su concepto, no convocar alguno de los premios”.

Conocida ayer la noticia de la posible suspensión de estos dos premios, las reacciones no se hicieron esperar. ¿Por qué de los 30 premios nacionales tienen que ser estos los que se queden sin la distinción? Esa fue la pregunta que formularon traductores y poetas. Los traductores consideraron esta decisión como un agravio. “Es lamentable”, llegó a afirmar Miguel Sáenz, académico y premio Nacional a la Obra de un traductor, “un premio que recompensaba a toda una obra se cancela”.

Lo mismo opinaba María Teresa Gallego, ganadora del premio en 2008 por traducir a Flaubert, Genet, Stendhal, Modiano o Pierre Michon. “Entendemos que hay cuestiones más urgentes que atender en lo económico”, aseguró. Se trata de un premio que desde 1989 ha premiado a traductores como Juan Ramón Masoliver, José María Valverde Pacheco, Miguel Sáenz, Ángel Crespo, Esther Benítez, Clara Janés, Carlos García Gual, Adan Kovacsics o Francisco J. Úriz.

El Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández empezó a entregarse en 2011, y lo han ganado Laura Casielles y Martha Asunción Alonso.