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“El Cervantes pertenece a Exteriores”

Margallo marca su territorio frente a Cultura en la toma de posesión del nuevo director, Víctor García de la Concha

 Víctor García de la Concha toma posesión como director del Instituto Cervantes ante los ministros de Exteriores y Cultura. Ampliar foto
Víctor García de la Concha toma posesión como director del Instituto Cervantes ante los ministros de Exteriores y Cultura.

La lucha por el control del Instituto Cervantes va marcando sus territorios. Ante todos los antiguos directores, un buen puñado de Académicos, políticos y dirigentes de todos los signos, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, lanzó un mensaje claro: "La ley dice que el Cervantes depende de Exteriores…".

Luego quiso suavizarlo. "Esta casa tiene padre y madre y eso tiene sus ventajas y desventajas, pero la ley de su fundación lo dice claramente: que depende de Exteriores". Las posiciones sobre una pugna que enfrenta desde hace años por sus competencias a Cultura y Exteriores continúa con este nuevo Gobierno. Quizás más ahora que nunca porque las intenciones del Ejecutivo de Mariano Rajoy con respecto al Instituto Cervantes son claras. Es el buque insignia, el puesto más codiciado en la ofensiva de acción cultural y lingüística que pretenden hacer por el mundo.

Quedó claro hoy en la toma de posesión de su nuevo director: Víctor García de la Concha. Había más gente que en la de cualquier ministro. El antiguo director de la Real Academia Española (RAE) estuvo arropado por compañeros académicos, por los dos ministros, Margallo y José Ignacio Wert, de Educación y Cultura, y por escritores, intelectuales, funcionarios de ambos ministerios en disputa por la joya de la corona…

Wert dio la bienvenida al nuevo cargo así como agradeció los servicios prestados a la responsable saliente, Carmen Cafarell. Mostró sus intenciones y prometió fondos: "No escatimaremos un solo doblón", aseguró en el día que se conocía la sentencia del Odyssey. "El Gobierno está firmemente decidido a impulsar el Instituto Cervantes como buque insignia para que sea la plataforma de visibilidad global y facilite la promoción de la cultura en español por el mundo".

De acuerdo, dijo después Margallo. "La marca España necesita de sinergias y vertebrar una diplomacia del siglo XXI que debe apoyarse en todas las patas posibles, de la económica a la cultural”, aseguró el ministro. Y fue claro: “Es verdad, vamos a tener conflictos de competencias, pero será para aportar". Dentro de ese conflicto, Margallo recurrió a un símil entre familiar y místico con nombres y apellidos: "Tener padre y madre es una doble ventaja, la ley dice que depende de Exteriores, pero además de todo eso, ahora contamos con un espíritu que va a coordinarnos y que es José María Lassalle", aseguró en alusión al secretario de Estado de Cultura, también presente en el acto.

Mientras los políticos se enzarzaban en marcar sus baldosas, García de la Concha realizó un discurso en el que ya se le veía unas millas por delante. El nuevo director insistió en la vocación americana de su etapa. Y si Fernando Lázaro Carreter, cuando fue director de la RAE y se creó el Cervantes, llegó a asegurar que los académicos serían los padres conciliares y los encargados del Instituto los misioneros responsables de expander el español por el mundo, García de la Concha elevó ese estatus al de Quijotes.

Quijotes con determinación y vocación americana. Por tanto llamó a los demás países con la misma lengua a un esfuerzo común y global: "Vamos a lograr que el Cervantes sea sentido en América como algo propio, simplemente porque lo es. Ya hay bastantes hispanoamericanos que trabajan en el Instituto pero hemos de ir mucho más allá para formar un frente común".