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Análisis:

Batman VI: ¿La mejor película de superhéroes de la historia?

'El caballero oscuro' recibe el elogio casi unánime de la crítica y bate récords de taquilla, pero ¿es realmente tan buena?

Batman VI: ¿La mejor película de superhéroes de la historia?
WARNER BROS

Batman es Hamlet y Heath Ledger está sensacional como el Joker. El caballero oscuro "tiene una escala física y emocional que le hace parecer una tragedia shakespeariana o un relato épico griego más que una película". Así ha recibido la crítica de The Times la nueva franquicia del hombre murciélago, una película que ha hecho saltar los registros y ha concitado el elogio casi unánime de la crítica, pero ¿es realmente tan rematadamente buena? Ha batido el récord de taquilla de un fin de semana de estreno en EE UU (155 millones de dólares, 98 millones de euros) y ha sido la primera en superar los 300 millones de dólares (190 millones de euros) de recaudación en sus primeros diez días. Y además ha recibido una excelente valoración de la crítica: un 94% en rottentomatoes.com y un 82% en metacritic.com, que son dos de los mayores recopiladores de reseñas estadounidenses de Internet. El éxito de la cinta, que se estrena en España el 13 de agosto, parece absoluto, pero ¿cuál es la clave de este consenso tan amplio entre público y crítica?

En primer lugar está la solidez del guión, que combina los recursos del género negro y de superhéroes con un ritmo de thriller, lleno de saltos de vértigo entre rascacielos y persecuciones automovilísticas de alto voltaje. El caballero oscuro presenta a un Batman (Christian Bale) que se da cuenta de que su aparición ha provocado más desorden del que pretendía evitar (ha atraído a imitadores y locos diversos) y se plantea ceder la responsabilidad de impartir justicia a sus titulares legítimos, el teniente de policía James Gordon (Gary Oldman) y el nuevo y combativo fiscal del distrito, Harvey Dent (Aaron Eckhart). Juntos han de enfrentarse a las mafias y a la corrupción en sus propias filas, pero todo se complica aún más cuando irrumpe en escena una especie de terrorista psicótico, el Joker (Heath Ledger), que coloca bombas en hospitales y en barcos repletos de pasajeros. Así que Batman se ve obligado a seguir y a enfrentarse a una retorcida trama criminal urdida por el Joker. Nolan dirige así una historia (coescrita con su hermano Jonathan y David S. Goyer) que aborda la complejidad del personaje y lo sitúa en un entorno realista. La Gotham de Nolan es una especie de Chicago poblada por rascacielos de cristal que recuerda al Los Angeles que Michael Mann retrató en Heat, un thriller de atracadores de bancos en el que el cineasta reconoce haberse inspirado. Nolan se aleja así de la fábula expresionista de Tim Burton y de los desmanes paródicos de Joel Schumacher.

El mayor dilema del superhéroe

Quizá sea desmedido señalar que El caballero oscuro se asemeja a una tragedia shakespeariana, pero lo cierto es que la cinta plantea algunas cuestiones de calado sobre la naturaleza del superhéroe. La principal es la que cuestiona la razón de ser de todo justiciero, vigilante y/o superhéroe: el dilema sobre quién le autoriza a saltarse la ley para imponer la suya. Esta contradicción se escenifica en la cinta con la oposición entre Batman y el fiscal del distrito, que representa la legalidad democrática (de hecho, es llamado "el caballero blanco" de Gotham, en contraste con "el caballero oscuro"). Incluso otro personaje justifica la función social de Batman comparándolo con la figura de dictador en la República romana, que en situaciones de crisis era autorizado a asumir plenos poderes políticos y militares durante un tiempo limitado. El enfoque que propone Nolan es probablemente inédito en la historia del género y recuerda al de la obra maestra Watchmen, en la que Alan Moore y Dave Gibbons mostraban al superhéroe como una figura poco democrática y algo cercana al fascismo. Y no sólo eso, la cinta llega a sugerir que el desequilibrio mental es un rasgo que acerca a Batman al Joker (dos tipos que se disfrazan para hacer el bien y el mal), como ya dejó claro el álbum La broma asesina, de Alan Moore y Brian Bolland.

Las ideas están ahí. Otro asunto es que Nolan sepa exponerlas con coherencia, porque hay quien señala que la trama es muy confusa. "Batman begins era sombría y metódica, y esta película es sombría y atropellada. La narración no está definida con coherencia para mostrar contrastes y llevar hacia un clímax satisfactorio. (...) Es todo clímax", escribe David Denby, crítico cinematográfico del semanario estadounidense The New Yorker. "La confusión tiene su importancia", añade David Cox con ironía en The Guardian. "Proporciona una cortina de humo tras la cual se puede evitar persistentemente la tarea de hilvanar todas esas alusiones en una especie de todo coherente".

Un terrorista llamado Joker

Lo que sí ha puesto de acuerdo a la práctica totalidad de la crítica es la actuación de Heath Ledger, que recrea al Joker como una especie de psicópata terrorista sin otro móvil que provocar la alarma social. Con el maquillaje corrido y las comisuras de los labios surcadas por unas profundas cicatrices, el personaje vuelve a sus raíces. Los creadores de Batman, Bob Kane y Bill Finger, se inventaron el personaje del Joker a partir de una fotografía del actor Conrad Veidt (el Cesare de El gabinete del doctor Caligari) caracterizado para la película muda El hombre que ríe. La película adaptaba a su vez la novela homónima de Victor Hugo, protagonizada por un joven al que le practican una operación que le fija los músculos faciales en una sonrisa perenne. Algo que ya vio Tim Burton en su primer Batman y que Nolan ha recuperado de manera brutal. El personaje parece divertirse al explicar de varias maneras (a cual más salvaje) el origen de las cicatrices. Su Joker se define a sí mismo como "un agente del caos" y de hecho le mueve un nihilismo criminal muy similar al de los dos jóvenes dementes de Funny Games, de Michael Hanneke. El malogrado Ledger casi eclipsa al resto de actores. "A veces, me ha recordado a Marlon Brando más felino e insinuante. Cuando Ledger saca el cuchillo, y mientras lo miras, no puedes evitar preguntarte con qué intensidad llegó a implicarse para interpretar el papel de esta manera. Su interpretación es una última función heroica e inquietante: este joven actor miró al abismo", ha escrito Denby.

La mayoría de la crítica está entusiasmada con El caballero oscuro y con la confirmación de que Nolan ha conseguido una cinta a la altura de su impresionante relectura del personaje en Batman Begins. El caballero oscuro "es más oscura y profunda que cualquier otra película de Hollywood sobre superhéroes, incluida Batman Begins", señala la responsable de la crítica cinematográfica de The New York Times, Manohla Dargis. Y añade: "[Nolan] le confiere al superhéroe una seriedad que borra el amaneramiento y el mal gusto que había amortajado a Batman entre telarañas". En definitiva, va a ser que sí, que El caballero oscuro es la mejor versión del hombre murciélago y además una película muy sólida, con una trama policíaca bien ensamblada, unos actores pletóricos y un ritmo apabullante. Probablemente no sea exagerado añadir también que se trata de la mejor película de superhéroes hasta la fecha.

La influencia de cuatro joyas del cómic

Nolan ha recibido el reconocimiento de la crítica y de los lectores del personaje porque ha sabido reunir las mejores influencias del cómic. En 'El caballero oscuro' ha continuado la profunda relectura del personaje que inició en 'Batman begins', y en esta ocasión ha partido de cuatro obras ya clásicas. La miniserie 'El regreso del señor de la noche' (1986), en la que Frank Miller rehizo el personaje casi por completo retratando un Batman crepuscular que salda cuentas con sus archienemigos e incluso se enfrenta a Superman. De esos cuatro álbumes nace el Batman siniestro del que partió Tim Burton con su primer Batman, en 1989. La segunda gran influencia es 'Batman: Año Uno' (1987), en la que Miller, con los espléndidos dibujos de David Mazzucchelli, reescribe casi de cero el origen del personaje en una Gotham decadente. A estas se añade el álbum 'Batman: La broma asesina' (1988), firmada por Alan Moore ('Watchmen', 'V de Vendetta') y un deslumbrante Brian Bolland, que es ya un clásico por ser una de las mejores aproximaciones a la psique del hombre murciélago y de su archienemigo, el Joker. Finalmente, Nolan ha bebido de la maxiserie 'Batman: El largo Halloween' (1996), firmada por Jeph Loeb y Tim Sale (miembros del equipo creativo de la teleserie 'Héroes'), en la que Batman se enfrenta a un asesino en serie y asiste al nacimiento del villano Dos Caras (el fiscal del distrito, Harvey Dent), en medio de una ciudad controlada por los clanes mafiosos. Tras las adaptaciones de Burton y Schumacher, es el británico Nolan quien mejor ha sabido recoger la influencia del cómic y llevarla al cine con mayor solidez.

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