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La OMS confirma que ni la cloroquina ni el remdesivir ni otros dos tratamientos salvan vidas

Los datos del ensayo Solidarity concluyen que ninguno de los fármacos contra la covid que se estaban probando reducen la mortalidad

Pacientes de covid-19 en el hospital municipal de campaña Gilberto Novaes, en la ciudad de Manaos, Amazonas (Brasil).
Pacientes de covid-19 en el hospital municipal de campaña Gilberto Novaes, en la ciudad de Manaos, Amazonas (Brasil).RAPHAEL ALVES (EFE)
Nuño Domínguez

Desde los primeros días de la pandemia, la urgencia por darle un tratamiento a los enfermos llevó a los médicos a usar fármacos diseñados para otras dolencias con la esperanza de que pudiesen también funcionar contra la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2.

El mayor estudio realizado hasta la fecha sobre cuatro de estos tratamientos acaba de demostrar que ninguno de ellos salva vidas de enfermos de covid, según anunció el jueves por la noche la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El ensayo Solidarity del organismo de Naciones Unidas estaba probando la eficacia contra el SARS-CoV-2 de los antimaláricos cloroquina e hidroxicloroquina, el antiviral remdesivir, y los antirretrovirales lopinavir y ritonavirs, usados contra el VIH, y el interferón. Ninguno de estos fármacos ha mostrado efectos significativos en la reducción de la mortalidad de los pacientes después de 28 días de tratamiento, ha confirmado la OMS en un comunicado.

El Solidarity ha sido un ensayo con pacientes único en su clase tanto por sus dimensiones como por la rapidez con la que se ha llevado a cabo. Se ha analizado la evolución de más de 11.200 pacientes en 400 hospitales de 32 países de todo el mundo. Los enfermos eran asignados de forma aleatoria a recibir o bien solo los cuidados normales o bien lo mismo más alguno de los tratamientos mencionados.

El portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic, en una rueda de prensa en 2014. En vídeo, la OMS confirma que ni la cloroquina ni el remdesivir ni otros dos medicamentos salvan vidas.Foto: FATIH EREL | REUTERS

“Ninguna de las drogas estudiadas redujo la mortalidad en ningún subgrupo de pacientes ni tuvo efectos en la iniciación de la respiración artificial o la duración del ingreso hospitalario”, explica el estudio sobre el ensayo, que se ha publicado en abierto en la web y está siendo revisado para aparecer en una publicación médica especializada, según la OMS.

Estos resultados son el último clavo en el ataúd para tratamientos que han sido ensalzados por algunos políticos sin pruebas de su eficacia, en especial la cloroquina y su derivado hidroxicloroquina. Estos medicamentos calificados como “revolucionarios” por líderes como Donald Trump en los primeros momentos de la pandemia han resultado no tener ningún efecto positivo.

Los resultados definitivos de Solidarity muestran no solo que no hay efectividad, sino que hay ligeramente más muertos en el grupo de enfermos que recibieron estos fármacos que en el de los que no lo tomaron

La OMS ya tuvo que parar en junio el uso de estos fármacos en el ensayo por sospechas de que aumentaba la mortalidad, aunque después lo reanudó tras una revisión más detallada, pues los datos preocupantes venían de un estudio que resultó ser un fraude. Un mes después, la organización volvió a sacar estos dos fármacos del ensayo basado ya en datos propios y ahora los resultados definitivos muestran que no hay efectividad.

En el caso del remdesivir, un antiviral desarrollado contra el ébola por la farmacéutica estadounidense Gilead, los resultados abren una importante incógnita, pues el fármaco ha sido aprobado para su uso tanto en EE UU como en Europa de forma temporal hasta que hubiese datos sólidos sobre su efectividad.

El ensayo de la OMS demuestra que en términos globales esta droga no es efectiva. Pero un estudio publicado la semana pasada en la prestigiosa revista médica NEJM apuntaba que esta droga consigue que los pacientes se recuperen unos cinco días antes que los que no la toman. En ese estudio —que analizó a 1.062 pacientes— se detectó una reducción de la mortalidad en un grupo reducido de enfermos: aquellos que justo han empezado a recibir oxígeno pero no están aún en situación grave ni requieren respiración asistida. La farmacéutica Gilead está haciendo otro ensayo clínico para probar si el remdesivir administrado junto a un fármaco contra la artritis reumatoide llamado baricitinib aumenta los efectos positivos observados.

“Para todos los médicos que estamos luchando contra la covid estas son muy malas noticias”, resume José Ramón Arribas, jefe de enfermedades infecciosas del hospital La Paz de Madrid, que participa tanto en Solidarity como en los ensayos de remdesivir patrocinados por Gilead. “Hay que esperar a que este nuevo estudio de la OMS sea revisado por expertos independientes y publicado en una revista médica, pero si se mantienen los datos, es probable que las agencias reguladoras [de medicamentos, como la Aemps en España] saquen el remdesivir de las guías de tratamiento en pocos días o semanas”, explica.

El remdesivir ejemplifica lo complicado que es desarrollar un fármaco efectivo y demostrar que funciona. Parte de las discrepancias entre los estudios se pueden deber al diseño de los trabajos. “Este antiviral había demostrado eficacia en cultivos in vitro [de laboratorio], en animales, e incluso en humanos de forma preliminar. El estudio publicado la semana pasada era científicamente de mayor calidad que el de la OMS, pero a cambio Solidarity tiene muchos más enfermos y además incluye un meta análisis de todos los ensayos publicados sobre este fármaco; y confirma que no tiene ningún beneficio”, opina Arribas.

Roger Paredes, médico del hospital German Trias i Pujol de Barcelona que participa en los ensayos de Gilead, opina que es pronto para desechar el remdesivir. “Este fármaco funciona si se lo damos a las personas a las que debemos darlo”, explica.

Los nuevos ensayos

Con estos resultados, los únicos fármacos que han demostrado efectividad contra la covid son la dexametasona y otros corticoides, que sí reducen la mortalidad de los pacientes en estado grave. La OMS explica que está estudiando la posibilidad de probar nuevos antivirales, inmunomoduladores y anticuerpos monoclonales en los hospitales del estudio Solidarity.

Los detalles de estos ensayos Solidarity 2 aún no están claros, pero la estrategia será probar al menos dos tratamientos que puedan atacar a la covid en las dos grandes fases de la enfermedad, explica Elena Muñez, investigadora principal de Solidarity en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. “La primera fase está caracterizada por la infección de SARS-CoV-2, en la que en torno al 60% de los casos son asintomáticos y solo el 15% desarrolla neumonía. En la segunda fase, en la que solo entra el 10% de los pacientes con neumonía, el virus actúa como un gatillo que dispara una respuesta inflamatoria descontrolada del paciente”, detalla. En esta fase, el sistema inmune produce una tormenta de moléculas inflamatorias que puede acabar con la vida del enfermo.

Muñez explica que los anticuerpos monoclonales se probarán para enfermos en la primera fase. Estas moléculas se han aislado tanto de pacientes con covid como de animales humanizados —ratones— por su alta efectividad a la hora de unirse a las proteínas del SARS-CoV-2, en especial a las espículas que sobresalen de su superficie y que le sirven para unirse a las células humanas e infectarlas.

Los dos principales anticuerpos de este tipo —fabricados por las empresas estadounidenses Eli Lilly y Regeneron— han mostrado reducir la carga viral de pacientes con enfermedad moderada e incluso hay indicios en ensayos con animales de que podrían impedir la infección, pero aún no se han publicado estudios definitivos. El presidente de EE UU Donald Trump recibió los anticuerpos de Regeneron y los ha vendido como una “cura”, aunque aún están lejos de haberlo demostrado. Muchos especialistas ven estos anticuerpos como un ansiado puente entre la situación actual, en la que apenas hay tratamientos efectivos, y la llegada de las vacunas. Se calcula que las primeras llegarán a Europa en primavera de 2021 para las poblaciones de riesgo, según ha explicado este viernes Guido Rasi, director ejecutivo de la Agencia Europea de Medicamentos.

En la segunda fase se van a probar fármacos “inmunomoduladores”. Se trataría de drogas con un efecto antinflamatorio que calmen la reacción exagerada del sistema inmune como ya hacen la dexametasona y otros corticoides. Es posible que en esta segunda fase se pudiera evaluar de nuevo el remdesivir para algunos pacientes en la primera fase de la enfermedad, explica Muñez, aunque ella es escéptica. “Es posible que haya algún beneficio en algunos pacientes pero las pruebas de Solidarity parecen bastante definitivas como para que el remdesivir no tenga la importancia que se la ha dado hasta ahora”, concluye.

En EE UU va a comenzar un ensayo clínico de tres inmunomoduladores con más de 2.000 pacientes de covid en este país y también en hospitales de América Latina, han anunciado este viernes los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el principal organismo de investigación biomédica pública del país. Curiosamente todos los pacientes participantes recibirán además remdesivir, pues según explica el NIH este es aún el “estándar de tratamiento”. El estudio durará seis meses.

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Sobre la firma

Nuño Domínguez
Nuño Domínguez es cofundador de Materia, la sección de Ciencia de EL PAÍS. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo Científico por la Universidad de Boston (EE UU). Antes de EL PAÍS trabajó en medios como Público, El Mundo, La Voz de Galicia o la Agencia Efe.

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