La crisis del coronavirus

La paranoia provoca el desabastecimiento de fármacos contra el coronavirus

El Gobierno español interviene todas las existencias de cloroquina y su derivado para garantizar que llegue a los enfermos

Un médico militar trabaja en un hospital de campaña en el este de Francia. En vídeo, declaraciones de Donald Trump respecto a los fármacos. FOTO: AP | VÍDEO: AFP

Es un medicamento “revolucionario”, dijo Donald Trump el viernes, con su país ya sumido en la peor pandemia de este siglo. Se refería a dos fármacos genéricos contra la malaria que se están probando de forma experimental contra la Covid-19. A pesar de la seguridad que mostró el presidente estadounidense, aún no hay pruebas reales de que el tratamiento funcione en personas.

Unos pocos días después, EE UU sufre un desabastecimiento de cloroquina e hidroxicloroquina, los dos fármacos en cuestión, según acaba de alertar la Sociedad Estadounidense de Farmacéuticos Hospitalarios.

La paranoia desatada por el presidente ha llegado a matar. El miércoles, un matrimonio de Arizona se intoxicó al consumir un producto para limpiar peceras que contiene cloroquina en un intento de inmunizarse contra el virus. El hombre murió y la mujer quedó en estado grave, pero se recuperó. Esta afirmó que los dos decidieron tomar ese producto tras escuchar las declaraciones del presidente en televisión, según recoge The New York Times.

“No hay ninguna prueba de que estos dos fármacos sean revolucionarios, pero aun así muchos médicos han empezado a recetarlos y muchos pacientes se han lanzado a acapararlos”, alerta Michael Lockshin, reumatólogo del Hospital Especial de Cirugía de Nueva York, en un comunicado publicado por su hospital. El médico explica que solo hay dos estudios que apuntan a que estos compuestos pueden funcionar en enfermos de Covid-19, uno en China y otro en Francia, ambos con muy pocos pacientes y con tantas limitaciones que no permiten sacar conclusiones. “Estos resultados han sido exagerados por algunos medios y promocionados por líderes políticos”, alerta Lockshin.

La cloroquina y su derivado, la hidroxicloroquina, son dos fármacos genéricos que durante años se han usado para tratar la malaria. Aparte de combatir el parásito que provoca esta enfermedad, estas drogas también tienen efectos moduladores del sistema inmune, por lo que también los toman decenas de miles de personas que sufren enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide y el lupus. El desabastecimiento de estos fármacos amenaza con dejar sin tratamiento a estos pacientes que necesitan tomarlo de forma continuada, pues sus enfermedades son crónicas.

El pasado febrero, mientras la ciudad china de Wuhan sufría los peores días de la epidemia, científicos del laboratorio estatal de virología de esa ciudad publicaron un estudio que advertía de que la cloroquina impide la replicación del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 en cultivos celulares. Los científicos detallaban que la cloroquina aumenta el pH de un compartimento en la parte exterior de las células humanas y que esto impide que el coronavirus inyecte en ellas su material genético para secuestrar su maquinaria y comenzar a hacer copias de sí mismo. Además el compuesto tiene un efecto antinflamatorio al modular la respuesta inmune, lo que potencialmente podría aliviar la neumonía provocada por el coronavirus.

Aún no hay pruebas de que la cloroquina y la hidroxicloroquina funcionen en humanos con Covid-19, pero hay en marcha ensayos clínicos en muchos países afectados, incluida España, para averiguarlo. Hasta que haya resultados y dado que estos dos fármacos han sido extensamente probados en personas para otros usos, en España se ha aprobado su uso en hospitales con pacientes de Covid-19.

“La primera causa de que haya desabastecimiento es el acaparamiento de estos fármacos por parte de gente mal informada, igual que pudo suceder con el papel higiénico”, explica Cristina Avendaño, presidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica.

Ante el riesgo de acaparamiento en España, el Gobierno informó el lunes de que ha cancelado la venta de estos dos fármacos en farmacias y que ha decretado que todas las reservas existentes sean intervenidas y controladas para garantizar que lleguen a los enfermos crónicos y a los hospitales donde hay gente con Covid-19, según informó el lunes la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Actualmente hay cuatro versiones de hidroxicloroquina y una de cloroquina comercializadas por empresas con sede en España, según esta agencia.

“En España hay miles de pacientes con lupus y artritis reumatoide que necesitan estos fármacos”, explica Olga Delgado, presidenta de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria. “Esta medida se toma para garantizar el abastecimiento, ya que existía el riesgo de que hubiese acaparamiento. De hecho, en los últimos días algunas farmacias se habían quedado sin existencias. Con estas medidas ya no hay riesgo de que haya escasez, hay suficiente para todos los enfermos, tanto los crónicos como los de Covid-19”, detalla.

Esta situación de emergencia está causando “malestar” entre personas que son dadas de alta tras sufrir Covid-19 y llegan a la farmacia pidiendo cloroquina por recomendación de sus médicos, explica Ana Molinero, vicepresidenta de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria. “Este fin de semana hemos notado un aumento de personas que venían pidiendo estos compuestos. Se trata sobre todo de pacientes que vienen de hospitales privados. En estos momentos no podemos venderles esos fármacos por orden de Sanidad”, resalta.

En su comparecencia del viernes pasado, Trump habló de otra droga prometedora: el Remdesivir, un tratamiento experimental aún no aprobado que fue diseñado para combatir el ébola pero que no acabó de demostrar su efectividad. Hasta ahora había dos formas de que los médicos de cualquier país afectado pudiesen acceder a este fármaco para dárselo a sus pacientes con Covid: incluirles en uno de los ensayos clínicos que se están haciendo en varios países o dárselo como tratamiento compasivo si lo admiten las autoridades. Pero la farmacéutica estadounidense Gilead, que fabrica el fármaco, anunció este domingo que está “desbordada con solicitudes” para uso compasivo —un procedimiento que normalmente recibe pocas solicitudes y que no es apto para responder a una pandemia— y que por ello ha suspendido esta vía para acceder al fármaco, excepto para mujeres embarazadas y personas de menos de 18 años. La empresa está modificando el proceso de solicitud para poder atender las nuevas peticiones cuando sea posible.

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