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Garzón quiere regular la publicidad de las casas de apuestas

El ministro de Consumo también estudia un impuesto a la comida basura

Apuestas
lberto Garzón, el martes pasado en La Moncloa.

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha anunciado su interés en regular la publicidad de las casas de apuestas, tanto en televisión como en otros soportes, puesto que considera que actualmente no hay ninguna limitación a estos contenidos. Debido a que esta publicidad puede generar ludopatía, se considera "un problema de salud pública" en el que el Gobierno tiene que intervenir, con medidas que se anunciarán en dos o tres semanas. "El tema de la publicidad es un caos. Es la ley de la selva", aseguró en la noche del domingo en una entrevista en El Objetivo de La Sexta.

Garzón asegura que el dinero destinado a estos anuncios ha aumentado de forma exponencial en los últimos años, hasta los 300 millones de euros. Una publicidad que "atrae a mucha gente y puede conllevar a crear problemas extremos como la ludopatía". También ha reconocido el problema de los menores: "En el juego presencial, en las casas de apuestas, el control está ausente porque un menor puede entrar en una zona donde está legalizado, pero inmediatamente pasa a la zona ilegal sin que apenas haya control", comentó.

El titular de Consumo calculó que unas 200.000 personas pueden tener trastornos relacionados con el juego o juego problemático y recordó que hay "miles de familias" afectadas. Según el ministro, "en casos extremos", hay personas que "apuestan de una forma impulsiva y pierden hasta 20.000 euros y arruinan familias", situación que, a su entender, "hay que atajar".

El ministro apuntó que hablará con todos, incluidas las operadoras y empresas de las casas de apuestas que "puedan estar de acuerdo con un marco regulatorio". "No serán medidas que se adopten de forma unilateral", puntualizó. Pese a que parte de las competencias del juego están derivadas a las comunidades autónomas, el titular de Consumo explicó que "se puede hacer mucho" y que trabajará con las autonomías para resolver "un problema que afecta a los barrios populares y la clase trabajadora". "Hay lagunas y hay mecanismos para coordinar", dijo.

Entre sus retos como nuevo ministro de Consumo, también se ha fijado la lucha contra la comida basura, un "ámbito fundamental" en el que está "estudiando" un posible impuesto, pero también una mejora en el etiquetado para permitir al consumidor "saber si lo que consume perjudicará gravemente la salud". Para ello, su departamento se coordinará con los Ministerios de Sanidad y el de Transición Ecológica, al igual que para tratar de reducir el consumo de plásticos.

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