Natalidad

El coste del primer año de vida de un niño asciende a 642 euros al mes, según un estudio de la OCU

El 37% de las familias considera difícil o muy difícil afrontar este ritmo de gastos

Una mujer pasea con su hijo en Madrid.
Una mujer pasea con su hijo en Madrid.Andrea Comas / EL PAÍS

El gasto medio anual durante el primer año de vida de un hijo asciende a 7.706 euros, es decir, 642 euros al mes, según un estudio presentado este jueves por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Los padres con menos recursos tienen que hacer un esfuerzo mayor en términos relativos: una familia que ingrese al mes menos de 2.000 euros se gasta 616 euros al mes, mientras que si el hogar percibe más de 4.000 euros, los gastos se elevan a 729 euros, es decir, un 18% más con más del doble de ingresos. Entre los hogares con menos ingresos, casi uno de cada 10 invierte más de la mitad en desembolsos relacionados con el nuevo hijo, y dos de cada 10 invierte entre el 30% y el 49%. El 37% de las familias considera difícil o muy difícil afrontar este ritmo de gastos. El portavoz de la OCU, Enrique García, apunta: “Tener un hijo es una alegría para los padres, pero desde el punto de vista económico también un problema porque impacta en mayor medida en las familias más vulnerables”.

El estudio de la OCU, elaborado a partir de una encuesta entre 500 padres y madres de entre 20 y 50 años que han tenido hijos en los últimos tres años, calcula que más de la mitad de los hogares (53%) elevan sus gastos habituales de vivienda con la llegada del niño. El desembolso en alquiler o suministros de gas y electricidad, entre otros, supone un aumento de 196 euros al mes. Sin embargo, la partida más importante es la de la escuela infantil, que de media asciende a 312 euros mensuales, seguida por los cuidadores profesionales (127 euros) y la alimentación (101 euros). Entre los gastos anuales más importantes, destacan los destinados a muebles y enseres (cunas, carritos, sillitas de casa y coche...), que se elevan a 911 euros.

La OCU también revela en su estudio las diferencias por sexo en materia de conciliación laboral. “Las mujeres son las que asumen la mayor parte de la responsabilidad de la crianza de los hijos y también las mayores repercusiones en su vida laboral”, sentencia García. El porcentaje de madres que se acoge a los permisos completos es mayor (86%) que el de los padres (80%). En cuanto a otras medidas para conciliar, cerca del 60% de los trabajadores no toma ninguna, de los cuales el 43% son mujeres y el 72% hombres. Además, las madres tienen que dejar el trabajo, pedir una excedencia o reducir su jornada laboral en mucha mayor medida que los padres. En todo caso, el 65% de los encuestados considera que conciliar la vida laboral con el cuidado de un hijo es difícil, muy difícil o imposible. Un 72% de las mujeres defienden esta idea, una opinión que se reduce al 60% en los hombres.

La encuesta pone de relieve la importancia de los abuelos para el cuidado de los niños: en siete de cada 10 hogares, asumen este tipo de tareas. “Esta implicación puede ser una cuestión cultural, pero en buena medida las necesidades económicas obligan a las familias a recurrir a los abuelos”, aclara García. El 44% de las familias llevan a su hijo a una escuela infantil, y solo el 7% opta por los cuidadores profesionales en casa. Los hogares con menos ingresos ―por debajo de los 2.000 euros mensuales―, recurren en menor medida a estos servicios: un 35% a las escuelas infantiles y un 4% a cuidadores.

La OCU considera que este escenario tiene un reflejo en la natalidad. “La falta de una mayor flexibilidad económica y una mejor conciliación laboral influyen de una manera determinante en el número de hijos”, apunta García. España está a la cola de la natalidad en la Unión Europea: en 2019 fue el segundo país con la tasa de fertilidad más baja, con 7,6 nacimientos por cada mil habitantes, solo por detrás de Italia (7 por millar de habitantes), según Eurostat. La media de la UE fue de 9,3 nacimientos por cada mil habitantes. Además, España es el país de los Veintisiete que menos recursos dedica a las políticas familiares, con un 1,7% del gasto público, según el Instituto de Estudios Económicos (IEE). Mientras tanto, la media europea es más del doble, del 3,8% del PIB.

Más y mejores ayudas a la conciliación

Para el estudio, la OCU ha preguntado a los padres y madres qué ayudas o beneficios sociales facilitarían un mejor cuidado de los hijos. Más de la mitad de los encuestados (57%) coinciden en la necesidad de priorizar la conciliación entre la vida personal y laboral. De estos, el 31% considera que las empresas deberían ofrecer mejores alternativas, como horarios flexibles o teletrabajo, mientras que un 26% piensa que los permisos por nacimiento o adopción deberían ser más largos. El resto de los encuestados (43%) apuesta por dar más importancia a las ayudas económicas. Entre ellos, el 20%, prefiere ayudas indirectas, por ejemplo, del tipo cheque bebé; el 15% afirma que facilitar el acceso a escuelas infantiles y cuidadores con ayudas económicas y un aumento de la disponibilidad de centros y plazas sería un apoyo para la crianza de los hijos, y el 7% cree que la solución serían más y mejores incentivos fiscales para las familias.

La OCU ha puesto en marcha la campaña “Un hijo, un lujo”, con la que exige a las diferentes administraciones que se tomen medidas para incrementar la natalidad. Entre las peticiones, destacan la ampliación de los permisos por nacimiento, adopción y cuidado de menor de forma igualitaria para hombres y mujeres; las políticas que faciliten una conciliación real, y la elaboración de un plan de incremento del gasto en políticas de protección familiar hasta la equiparación de la media europea.

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